Ao, el último Neandertal.

Título original: Ao, le dernier Neandertal.

 

La película es francesa y se estrenó el pasado mes de septiembre. La obra es de Jacques Malaterre, basada en el libro “Ao, el último cavernario” de Marc Klapczynsky. Como su título indica, narra la odisea del último de los neandertales y sus fricciones y diferencias con los Homo Sapiens.

 

Al verla, casi inevitablemente, me recordó la genial “En busca del fuego” (“La Guerre du feu”) de Jean-Jacques Annaud, un clásico del cine prehistórico estrenada casi 30 años atrás.

 

Me resultó particularmente interesante la forma en que se muestra la interacción entre los diferentes personajes, incluyendo los niños, sus muestras de cariño y sus preocupaciones comunes, lejos de nuestro “estrés tecnológico”, aun sin llevar –como es lógico- una vida relajada.

 

De hecho, la dureza de sus vidas se ve reflejada en sus rostros, su pelo y sus dentaduras, maltratados por la falta de cuidado. Los paisajes son hermosos, decorados naturales de Ucrania, Francia y Bulgaria, con participación esporádica de animales que otorgan realismo y un acercamiento del hombre a la tierra.

 

Otra cosa a destacar es el tratamiento del lenguaje, o pseudo-lenguaje, con palabras que se asemejan a gruñidos, gruñidos que se asemejan a palabras y, eso sí, voces en off representando los pensamientos de los protagonistas –esos sí en idioma moderno- que nos ayuda a entender su lógica, sus sentimientos. Quizás, eso es lo único que sobraba.

 

Diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”.

 

En más ocasiones de las que debería, me encuentro con frases donde, quien las escribe, confunde la ortografía de “hay”, “ay” y “ahí”. Con la popularidad creciente de Facebook, Twitter, e-mails y mensajes de texto, los errores (y horrores) ortográficos se hacen más patentes.

 

 

 

 

¿Cuál es la diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”?

 

“Hay” proviene del verbo “haber”, en tercera persona del singular:

–       Hay manzanas.

–       Hay cinco personas.

–       Aquí hay mucho ruido.

También implica un deber o necesidad:

–       Hay que ir. (Tengo que ir.)

–       Hay que verlo para creerlo. (Tengo que verlo para creerlo.)

–       Hay que viajar temprano. (Tengo que viajar temprano.)

 

 

“Ay” es una interjección que normalmente se emplea para denotar dolor o aflicción:

–       ¡Ay qué daño!

–       ¡Ay de mí!

–       ¡Ay si te agarro! (en esta ocasión como amenaza).

 

“Ahí” es un adverbio de lugar, y es más fácil de reconocer ya que su pronunciación cambia. En esta palabra, el acento está en la “í”, a diferencia de las anteriores:

–       Ahí te quiero ver.

–       No te muevas de ahí.

–       Ahí yo no me meto.

 

 

Truco: una frase que les ayudará a recordar: Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

 

Michael Jackson: The Experience para tu Wii

Desde su nacimiento hace varios años, la videoconsola Wii de Nintendo se ha destacado por ser algo más que el típico videojuego. Ahora, con la salida al mercado de “Michael Jackson: The Experience” traslada a otro nivel la experiencia de vivir la música y el baile del Rey del Pop.

Si eres aficionado a la música de Michael Jackson, sin duda apreciarás este juego. No obstante, cuando decides bailar es cuando realmente te captura. Al igual que otros juegos de esta categoría, su funcionamiento es –aparentemente- muy sencillo: conectas el videojuego y con una mano debes sujetar el mando de tu Wii. Eliges la canción y la música comienza, donde deberás seguir los pasos de M. Jackson o uno de sus bailarines (lo cual variará el nivel de dificultad). La consola detecta tu movimiento y te va asignando puntos en función de lo bien que los realices.

En este juego pueden participar simultáneamente hasta 4 jugadores, lo cual lo hace ideal para toda la familia. Los movimientos tienden a ser algo complejos (hey, es Michael Jackson), pero aprenderás a seguirlos e incluso podrás mejorar tu técnica con clases de danza.

Otros títulos similares.

Si bien “Michael Jackson: The Experience” es uno de los últimos títulos en salir al mercado, también existen otros con bailes más populares, canciones de moda y movimientos muchísimo más simples que también harán las delicias de toda la familia. Te recomendamos que no te pierdas juegos como “Just Dance”, “Just Dance 2” o “Just Dance Kids”.

Dinner for Schmucks (2010)

Una vez más, Hollywood decide tomar una película extranjera y destruirla por completo. En esta ocasión la mutilada ha sido La cena de los idiotas (Le dîner de cons – 1998), escrita y dirigida originalmente por el francés Francis Veber y con una interpretación excelente de Thierry Lhermitte y Jacques Villeret.

En esta ocasión, Dinner for Schmucks recrea de una manera más libre esta historia que tiene su origen en una obra teatral del propio Veber, ahora dirigida por Jay Roach e interpretada por Steve Carrell y Paul Rudd.

Un grupo de ejecutivos se reúnen una vez al mes en una peculiar cena: cada uno debe invitar a un idiota del que todos se reirán durante el evento, otorgando un trofeo al mismo al final, obviamente sin que los acompañantes sepan que han sido invitados con este propósito. A diferencia de la película francesa, en esta ocasión se pinta a ambos protagonistas como víctimas, donde uno es el fracasado y el otro un ambicioso ejecutivo que hará lo que sea por prosperar, aunque siempre mostrándolo como una persona con sentimientos y sin intención real de burlarse de su acompañante.

Tanto Steve Carrell como Paul Rudd son excelentes comediantes, si bien este guión adaptado no está a la altura de sus capacidades interpretativas. Apenas nos saca alguna sonrisa con chistes estúpidos y es absolutamente previsible y edulcorada, a diferencia de la original.

Conclusión: no pierdan tiempo en esta mediocre adaptación y traten de ver la original, Le dîner de cons, con un guión más pulido, realista y donde los tontos se ven más creíbles.

Black Swan (2010)

Dos años después de cosechar múltiples premios y nominaciones con The Wrestler, Darren Aronofsky regresa a las pantallas con un clásico del ballet vuelto thriller.

En Black Swan, Natalie Portman interpreta a una joven y ambiciosa bailarina cuya dedicación casi enfermiza marcará su carrera y su vida. Su madre, otra bailarina cuya pretensiones se vieron frustradas antaño por un embarazo accidental, se presentará como un fuerte personaje secundario que moldea la personalidad de la protagonista. Tras una retirada forzosa de la bailarina principal, Nina Sayers (Portman) se batallará con uñas y dientes por conseguir el papel, con sus miedos y frustraciones como única barrera.

Aronofsky, desde su primer largometraje, Pi (1998), nos viene sorprendiendo cada cierto tiempo con una nueva producción. La que le lanzó a la fama (y probablemente una de sus mejores películas hasta la fecha) fue Requiem For a Dream (2000), con una jovencísima Jennifer Connelly. A esta le sucedió The Fountain (2004), una escapada metafísica que prometía más de lo que aportó, reflejándose esto en su escasa repercusión en taquilla y considerándose el primer fracaso del director, pese a contar con la participación de Hugh Jackman y Rachel Weisz. En 2008 decidió “resucitar” a Mickey Rourke en The Wrestler, cuando su carrera parecía que no iba a ninguna parte desde hacía tiempo (algo así como lo que hizo Quentin Tarantino con John Travolta, cuya carrera cobró vida de nuevo tras Pulp Fiction).

El peligro de los “Crocs” en escaleras eléctricas

Los zuecos de suela blanda, conocidos comúnmente como “Crocs” por la marca que los comercializa, se han puesto muy de moda en los últimos años, con numerosas imitaciones en el mercado. Lo que muchos no conocen es el peligro que estas sandalias representan para los niños en las escaleras mecánicas de centros comerciales o aeropuertos.

Aparentemente ya son muchas las denuncias tanto en EE.UU. como en países tan lejanos como Japón, relacionadas con incidentes que envuelven estos cómodos, aunque peligrosos zuecos. Según parece, las principales víctimas de este famoso diseño son los niños de 2 a 4 años, ya que sus múltiples agujeros los hacen un cebo perfecto para los afilados dientes de las escaleras eléctricas.

En el metro de Washington D.C. ya se ha prohibido el uso de estas escaleras a aquellas personas que empleen este tipo de calzado, ya que los pies pueden quedar atrapados en ellas provocando graves lesiones. En el aeropuerto de Atlanta, según confirma Roy Springer, gerente de operaciones de la compañía que administra el aeropuerto, ya han sido varios los accidentes de estas características.

Inception (2010)

Título en español: El origen.

La premisa de Inception es francamente interesante: meterte en los sueños de otras personas y poder controlarlos. Leonardo DiCaprio y Ellen Page coprotagonizan esta futurista película con tanta imaginación como efectos especiales.

Dom Cobb (DiCaprio) es un ladrón con talento. De hecho, es el mejor cuando se trata de colarse en la mente de sus víctimas y robarles valiosos secretos desde lo más profundo de su subconsciente. Esta habilidad no solo lo ha convertido en uno de los mejores en el campo del espionaje, sino que también lo ha llevado a ser un fugitivo que ha perdido todo cuanto quería.

Christopher Nolan es el director y guionista de este filme, con películas en su haber tales como The Dark Night, Insomnia o la excelente Memento. Al igual que en esta última, el guion de Inception requiere cierto grado de atención para comprender lo que está pasando: sueños dentro de sueños, diferentes medidas del tiempo y un sin fin de variables pseudo-científicas que a veces resultan tediosas.

En un papel secundario podemos ver a la actriz francesa Marion Cotillard, quien ganó el Oscar por la película La Vie en Rose, así como a Cillian Murphy, cuya The Wind That Shakes the Barley (El Viento que Agita la Cebada) se alzó con la Palma de Oro de Cannes en el 2006.

Frases célebres de niños.

Los niños tienen cosas ingeniosas, sorprendentes, que en ocasiones contradicen toda lógica de los adultos. Estas frases han sido recopiladas por la Editorial Aguilar en una serie de libros, “Frases célebres de niños”, de Pablo Motos y que se puede encontrar en Amazon por $13.62. El contenido y las frasecitas no tienen desperdicio.

Eva, 6 años

El padre de Eva le preguntó: «¿Tienes ganas de que empiece el colegio?». La niña le respondió: «No». «¿Y por qué?», insistió su padre. Y Eva le dijo: «Porque nos ponen deberes y luego ni nos pagan ni nada»

Manu, 7 años

El padre de Manu le hizo una sopa para cenar y le dijo: «Cómetelo, que está muy rico». El niño tomó dos cucharadas y le contestó: «Papi, tú y yo tenemos gustos distintos»

Mª Nieves y Alberto, 8 y 5 años

Pensando que nadie les oía, Alberto preguntó: «¿Dónde está papá?». Su hermana Mª Nieves le contestó: «Pues no lo sé». Después de unos segundos dijo Alberto: «Se habrá muerto».Y contestó su hermana: «No, no…No se ha muerto; si no, estaría todo lleno de sangre»

Juana, 5 años

Un día Juana intentaba ponerse las zapatillas sola, y le preguntó a su madre: «¿Ésta en qué pie va?». Su madre le contestó: «En éste».Y la niña dijo: «Vale. ¡El otro no me lo digas!

David, 2 años y 1 mes

Cuando iba a nacer su hermana, le dijeron a David que iba a tener una hermanita con la que podría jugar…

Cuando nació, David fue a la clínica y, al verla en el cuco, preguntó: «¿Y con eso tengo que jugar?

Jaume, 5 años

Jaume estaba harto de que lo confundieran con su hermano gemelo, así que un día le dijo a su madre: «Mamá, ¿por qué yo conozco a la gente pero a mí no me conoce nadie?»

Celia, 3 años

Celia quería jugar con su primo a cuentos de princesas, pero él no quería ser príncipe, ni caballero, ni nada, así que ella muy enfadada le dijo: «Vale, sé tu mismo y abúrrete»

Clara, 3 años

Clara estaba con su madre en la entrada del cine. Era Navidad, estaba a tope de gente y su madre la llevaba de la mano. De repente la niña le dijo: «Mami, por favor, cógeme en brazos que aquí sólo veo piernas»

Luis María, 4 años

Esta es la definición de Luis de diarrea: «¡Mamiiiiiiiiiii, ven, que he hecho una caca de pedo!».

El iPod Nano convertido en reloj

El nuevo diseño del iPod Nano ha provocado que varias compañías se hayan lanzado a crear correas que permitan incrustarlo para cumplir las funciones de un reloj tradicional, a la vez que ofrece las mismas prestaciones que cualquier iPod.

Hasta aquí, poca novedad. Lo más reseñable, eso sí, es el modo en que Scott Wilson, de Minimal Studios, ha ejecutado esta idea. Parece ser un diseño genuino, sólido, con estilo y extraordinariamente práctico.

Hasta ahora, el TikTok y el LunaTik (los nombres con que ha bautizado las dos versiones del reloj) existen puramente como prototipo, con un precio estimado de mercado de entre $35 y $70, dependiendo del modelo.

Eso sí, antes de lanzarnos como locos a comprar el mencionado reloj (o mejor dicho, la correa, ya que el Nano tendrás que comprarlo aparte), habría que analizar qué tan buen reloj es. Para empezar, cada vez que quieras saber la hora tendrás que usar la otra mano para encender tu iPod. La ventana del reloj debe estar programada para que sea la primera en aparecer, en lugar de la habitual página principal de funciones. De ahí, apenas se puede cambiar el fondo (blanco o negro) y poco más en cuanto al reloj en sí se refiere.

Para escuchar música podría parecer práctico, si bien quizás resulte incómodo tener los audífonos conectados a la muñeca, ya que el movimiento de los brazos puede provocar que los auriculares se salgan de los oídos cada dos por tres. Si una de las funciones que tienes pensado usar es la de conectar el podómetro de Nike, entonces sí estás de enhorabuena, porque se integra fácilmente.

Pero bien, mejor miren el video y valoren.

La hora de la comida: un juego de niños

Quienes tienen hijos saben lo difícil que es en ocasiones darles de comer sin que protesten o se bajen de la silla mil veces. Para ello, la compañía Fred&Friends ha diseñado unos utensilios de cocina que sin duda encantarán a los niños -y a más de un papá o mamá-. Se trata de cubiertos con las formas más variopintas: desde tenedores con mango de dinosaurio hasta cucharas de superhéroes. En la colección también se pueden encontrar platos de cerámica con caras que los niños podrán decorar con la comida en el plato, manteles individuales para colorear o hasta palillos chinos con forma de mono. Atrás quedó aquello de “¡no se juega con la comida!”.