Buried (2010)

Título en español: Enterrado.

Paul Conroy es un contratista estadounidense en Irak. Esa es una de las cosas que iremos descubriendo desde que aparece atrapado en un ataúd de madera bajo tierra, tras haber sido capturado por los iraquíes. Con apenas un encendedor y un celular, tratará de conseguir un modo de escape en una desesperada carrera contra el tiempo.

Ryan Reynolds protagoniza esta coproducción entre España, Francia y EE.UU., filmada íntegramente en Barcelona, aunque lo único que veremos en su hora y media de duración será el hueco donde Conroy (Reynolds) se encuentra enterrado. Nada de cortes al exterior, flash-backs ni cualquier otro recurso visual.

A simple vista uno pensaría que tras 10 minutos no hay mucho más que esta película pueda ofrecer. No obstante, el guionista, Chris Sparling, nos engancha con una historia que no necesita ser más visual de lo que se encuentra enclaustrado en esa caja de madera. Rodrigo Cortés, el director, trata de hacer maravillas para que el personaje sea el único que siente la claustrofobia, sin que el público se agobie por la limitación de imágenes.

El coste de la película asciende a la nada despreciable cantidad de 3 millones de dólares, con el beneficio de haber recaudado más de 17 millones en todo el mundo. Un actor de renombre, un buen guión y un presupuesto relativamente razonable han sido suficientes para la segunda película de Rodrigo Cortés como director (la anterior fue Concursante, en 2007, con Leonardo Sbaraglia).

Recomendada por su interesante concepto de una historia diferente y de producción minimalista.

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