Cautiva (2003)

A pesar de que Cautiva es una producción cinematográfica del 2003, comparte una trama muy similar a la reconocida y galardonada película argentina, La historia oficial de 1985. Sin embargo Cautiva presenta una singular diferencia: la hija de padres desaparecidos no tiene 5 años, sino 15, y en contraste con La Historia Oficial, no se enfoca en el sentir o padecer de sus padres adoptivos, sino en la búsqueda interna de la hija Cristina Quadri (Bárbara Lombardi), quien ahora es lo suficiente madura para reflexionar y opinar ante su caótica situación familiar con su identidad robada.

A pesar de que la película ha dividido a la crítica, algunos halagándola, pero otros considerándola sentimentalista, lenta o tediosa, es realmente remarcable la dirección de la trayectoria dramática, la talentosa manera en que el director logra que el espectador ingenuamente se identifique al inicio con el punto de vista parcial de Cristina, quien comienza por odiar y repudiar al juez y a la supuesta abuela “real”, a esos personajes antagónicos que la separan de sus padres “irreales”. Se vuelve inevitable presenciar la película bajo un cuestionamiento de valores sociales, con una tensión constante de lo que es justo, de la relativa felicidad: si es encontrar la verdad, o seguir viviendo la mentira.

Por este control del guión y de su punto de vista, creo que el director Gastón Biraben merece un válido reconocimiento.  Quizás por ello la película ha ganado el premio FRIPRESCI de Toulouse, el Coral del Festival de la Habana, y el premio Horizonte de San Sebastián, entre otros.

Aunque posee una dirección de arte y vestuario naturalista, Cautiva nos atrapa en una atmósfera creíble, enriquecida por la estelar actuación de Bárbara Lombardi, quien caracteriza una adolescente callada, introvertida y meditabunda, pero que con sus silencios nos trasmite su desesperación, confusión e incertidumbre. Bárbara está apoyada también por la sobresaliente actuación del juez, Hugo Arana, el cual ganó un premio Condor por su actuación secundaria.

Si Cautiva sobrepasa la calidad de La Historia Oficial (ganadora del primer Oscar otorgado a una película de habla hispana de Latinoamérica) es aún cuestionable, pero sin embargo, bien podría decirse que se mantiene a su altura. Repetir una película que aborda nuevamente la conocida historia de los niños desaparecidos de las Abuelas de Mayo es un peligro dramatúrgico que podría caer en un discurso retórico social. No obstante, Cautiva realmente es una joya cinematográfica, digna de ser apreciada en su propia individualidad.

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