Immortals 2011

Cine | | Sábado 7/01/2012 a las 9:36 PM

La película Immortals de Tarsem Singh representa sin lugar a dudas el druño del año 2011.
Pero, ¿qué es un druño?
Druño se deletrea D-R-U-Ñ-O ;  Dícese del objeto, materia o cosa que causa repulsión  y malestar general, o simplemente se trata de algo no agradable de ver.

Immortals 2011 es un druño en toda regla, enumeraré los aspectos más lamentables del film:

1) El vestuario del equipo del Orgullo Gay (Dioses del Olimpo) confeccionado con gomaespuma es más cutre que ponerse calcetines blancos con zapatos. Me ha recordado a algún atuendo de King África. ¿El Dios Neptuno como puede llevar dos caracolas unidas con alambres?… Todo el vestuario se puede hacer con dos metros de alambre, un rollo de papel de aluminio, una caja de cartón y un cútex, todo se puede conseguir de cualquier bazar chino por menos de 5 euros.
Pienso que el director no hay sabido implementar bien a los Dioses en el entorno de la película, el vestuario como digo es horrible, pero lo que no tiene nombre es la escena en la que Neptuno se lanza del cielo al mar a lo Power Ranger para provocar un oleaje.

2) La película se desarrolla en apenas 4 escenarios y poco más. No hay sensación de profundidad, el espectador no obtiene una visión global del entorno de Grecia.
Sólo vemos el acantilado con las 4 casas de la aldea, las catacumbas del malo (Mickey Rourke) y un par de escenarios más, pero de ahí no se sale.

3) Las pocas escenas entretenidas son referencias, e incluso hay copia o plagio, de la película 300. Hay mucha similitud en las escenas de lucha. Los cascos de lucha de los dioses son similares al casco de Máximo de “Gladiator”. Alguien me puede decir que se debe a que la indumentaria coincide con la época, pero en cualquier caso hay copia descarada.
El actor protagonista -Henry Cavill- no sirve para liderar un papel principal en una película que aspiraba a ser épica, tal como 300.

Considero Immortals el DRUÑO del 2011 principalmente por pretender ser lo que no es. Es el mismo que ocurrió con la película de Agora -de Alejandro Amenabar- que trataron de engañar al espectador con un trailer dinámico y sin fondo, para terminar siendo el mayor druño mayor del cine español del 2009.
Lo siento por Rachel Weisz.

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