Comida cruda: los orígenes de una dieta sana

Cocina, Salud | | Jueves 4/11/2010 a las 1:28 PM

¿Estamos volviendo a los orígenes?

El cuestionamiento de una dieta sana ha evolucionado a lo largo de la civilización humana. Es curioso como años atrás la carne roja se consideraba un privilegio imprescindible para una alimentación rica y plena. Sin embargo, hoy reconocemos lo dañina de su uso o abuso en nuestra dieta diaria.

El hombre ha progresado en su historia culinaria o cultura gastronómica de una manera peculiar.  En la Era Prehistórica el hombre pasó de la comida cruda a la cocinada una vez que descubrió el fuego. Luego, en la Edad Antigua, pasó de las comidas simples a las preparadas, con la ingeniosa elaboración de las especias.  Y finalmente, en la Edad Moderna, el hombre pasa de las comidas más elaboradas a los platos gourmet, con la importación y exportación de alimentos exóticos a lo largo de grandes distancias.

Ahora, en el siglo XX, irónicamente el hombre creó la presente comida rápida, una manera de sobrellevar esta sociedad demandante donde pocas veces hay tiempo para preparar o ingerir un menú apropiado.

Afectado en gran medida en su salud, con el crecimiento del cáncer, las enfermedades crónicas como el asma y la diabetes, a consecuencia del abuso de la notable comida rápida, el hombre decide esforzarse por equilibrar su dieta y encontrar la “mágica” comida que le ofrece la deseada salud y longevidad.

Es entonces que aparece un fenómeno interesante: el hombre vuelve a sus orígenes  culinarios y surge el crudivarismo.

En el siglo XXI se distingue una generación que no solo se decide por los alimentos vegetarianos veganos, sino que aún más, opta por comer alimentos en su estado crudo.  Los crudistas rehúsan cocinar los alimentos por encima de 116 grados Fahrenheit (46 grados centígrados) porque argumentan que así pierden gran parte de sus propiedades: vitaminas, minerales, proteínas  y especialmente muchas de las enzimas necesarias para una nutrición completa.  En realidad, no es menos cierto el dato de que la comida cocinada pierde más de la mitad de sus propiedades nutritivas, algo claramente reconocido en el mundo científico.

Pero, ¿es esta dieta saludable? Y también importante: ¿puede uno adoptarla como un estilo de vida? Le parecerá raro pero en realidad tiene muchos seguidores. Una celebridad reconocida es la actriz Demi Moore, quien puede presumir a sus más de cuarenta años de una piel tersa y de un cuerpo vigoroso.  En Hollywood esta dieta tiene grandes propulsores y hasta existen varios restaurantes altamente reconocidos.

¿Qué comen?

Pues todas las variedades de frutas y vegetales existentes en la naturaleza, preferentemente directamente del árbol o de una tierra orgánica.  También comen granos y semillas crudos (claro está, no tostados). Y vale recalcar que comen todos los diferentes tipos de nueces y semillas, de donde obtienen el alto nivel proteínico y las grasas, con las que elaboran excelentes quesos y leches. Igualmente incluyen los germinados, la alfalfa, algas secas como el nori, comúnmente usado para sushi, aceitunas crudas de todas las variedades y granos deshidratados que usan para hacer panes, pizzas, tartas y galletas consistentes y deliciosas.

Vale recalcar que esta nueva dieta crudivorista es también una nueva filosofía de vida. Los crudistas prefieren vivir en contacto diario con la naturaleza, preferentemente virgen, no industrializada, de donde de manera natural obtienen su alimento. Los mismos practican yoga, reiki y algunas filosofías esotéricas como el Tantra. Educan a sus hijos libres de toda institución social, mediante la educación en casa sobre aquello que al niño le interesa y le motiva en su reconocimiento del mundo. Beben agua natural de arroyuelo y crean sus propios huertos para su autoabastecimiento. Buscan respirar profundamente el aire puro nunca contaminado y llevar una vida activa, de constante ejercicio. Practican la unidad con la madre naturaleza y con los otros seres vivos y están, como es de esperar, en contra de toda violencia individual y colectiva.

Los crudistas creen que su filosofía ayuda al planeta a rejuvenecerse de la crisis ecológica en que se encuentra.  Son antagónicos del consumismo y promueven una vida simple, lejos de la caótica sociedad industrializada.

Habría que ponerse a pensar si después de cientos de años de evolución humana, el hombre en el siglo XXI no está regresando a sus orígenes, a una vida salvaje, o mejor dicho, silvestre. Lejos de los aparatos tecnológicos como la TV, los videojuegos, el microondas, el celular, el aire acondicionado, la computadora, entre otros, el hombre encuentra su salud mental, física y espiritual en lo que siempre ha estado allí para resguardarnos: la madre naturaleza en su estado más puro.

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