Comprando su primera casa

Antes de comprar una casa, uno se siente desarraigado, casi como si no perteneciera al lugar. Esa sensación se multiplica cuando se trata de una persona viviendo en otro país, como todos aquellos hispanos que cada año llegan a EE.UU. con la ilusión de establecerse.

Especialmente para ellos, el sueño de conseguir una vivienda propia es algo que les ayudará a sentirse parte de la comunidad, de echar raíces. El proceso para poder ser dueño de su propia casa es complejo, pero con la información apropiada y el repaldo de una entidad bancaria sólida y confiable, es algo que incluso hoy en día, en medio de un mercado inmobiliario tan volátil, puede conseguirse.

Para empezar, uno debe ser consciente de los requisitos necesarios para la adquisición. Una vez en el banco, le informarán de qué necesita, y es recomendable que usted tenga al menos una idea realista de cuánto puede pagar al mes por su hipoteca, sin olvidar los gastos asociados como son el seguro, los impuestos o, en algunos casos, el costo de la asociación de vecinos.

No hay que olvidar que para la compra de una vivienda se necesita un dinero disponible para el pago inicial. El porcentaje requerido depende de muchas variables, yendo desde el 3% (principalmente en préstamos FHA para los primeros compradores de vivienda) hasta el 20%, porcentaje éste último que le evitará tener que contratar el seguro de hipoteca, PMI, cuyo costo resulta considerable en caso de que la cantidad aportada sea menor a esta cantidad.

Una variable importante a tener en cuenta es el interés hipotecario que el banco le ofrezca. Como sabrá, los intereses pueden ser fijos o variables. La idoneidad de uno u otro dependerá de su situación personal y de la confianza que usted tenga en el futuro. Centrándonos en los intereses fijos, buscaremos aquel más bajo que podamos conseguir, teniendo siempre en cuenta que incluso un 0.25% de diferencia en el interés le podría suponer miles de dólares de ahorro durante la vida total del préstamo.

Un consejo: en un mercado como este en el que la oferta supera con creces la demanda, determine junto con su asesor bancario cuál es la máxima cantidad que usted puede gastar en una casa, y bajo ningún concepto intente decantarse por una propiedad de mayor valor. A la larga, la economía familiar notará el lastre de un préstamo más alto del debido.

Eso sí, estudie cuidadosamente sus posibilidades y valore la realidad de su situación: ¿puede usted vivir en el mismo apartamento que alquila pagando aproximadamente la misma cantidad por una hipoteca?

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