Rivalidad entre hermanos

Consejos | | Jueves 29/07/2010 a las 4:23 AM

Ser padre es una tarea compleja, y uno de los retos a los que debemos enfrentarnos cuando tenemos más de un hijo o hija, es el educarlos como buenos hermanos.

Evita fomentar la competencia. Es una gran tentación comparar a los niños. El clásico “¿Por qué no eres más como tu hermano?” puede herir sentimientos. En su lugar, enfatiza los puntos fuertes de cada niño: “Iván, estoy tan orgullosa de que ya sepas leer tú solito…” y “Raquel, qué feliz estoy de tener una hija que baila tan bien”. Alábalos y recompénsalos al mismo tiempo, siempre que sea posible.

No pretendas una eterna igualdad. Así es, leíste bien. Cuando los padres, con las mejores intenciones, intentan tratar a sus hijos con igualdad, pueden crear más problemas que soluciones. En su lugar, trata a tus hijos como personas individuales. Surgirán momentos en los que uno estará, por ejemplo, preparado para tomar clases de fútbol, mientras que el otro quizás sea demasiado pequeño. Lo importante es hacerles entender que harás lo más justo para ambos, y eso es lo mejor que puedes hacer.

Desalienta a los chismosos. Cuando tu hijo o hija corren hacia ti para contarte que su hermanito no está haciendo la tarea o que está jugueteando con tus cosas, dile que no te interesa saber lo que su hermano está haciendo. Si en cambio quiere hablarte de lo que él o ella está haciendo, escúchale con calma. Déjale claro que no te gusta que uno de ellos esté tratando de meter en problemas al otro. Por supuesto, existe una clara excepción: si alguno está en peligro, se hiere o está hiriendo a alguien, entonces sí es imperativo que se comunique contigo.

Juzga y establece límites cuando sea necesario. En general, evita involucrarte en las discusiones de tus hijos. Ignora las pequeñas peleas y anímalos a resolver sus problemas entre ellos, de manera razonable. Si las emociones escalan y ves que se aproxima la ira o el llanto, probablemente necesitan tu ayuda, aunque debes ofrecerla para mejorar la comunicación entre ellos. Escucha a ambos exponer sus quejas o posiciones, resúmeles el problema esencial y ofréceles la posibilidad de dar soluciones. Quizás incluso desees dejarlos a solas por un momento, conversando acerca de esto. Si no funciona o los niños están demasiado irritados como para solucionar las cosas por sí mismos, dales media hora por separado y trátalo de nuevo.

Por supuesto, habrá ocasiones en las cuales obviamente será culpa de uno de ellos. Si es el pequeño, llévalo aparte y trata de explicarle que hay ciertas reglas que deben respetarse.

Háblales de los sentimientos. A veces hablar con tus hijos sobre los sentimientos es suficiente para terminar una discusión. Comienza el diálogo diciendo algo como “Sé que hiere tus sentimientos cuando tu hermana no te deja ir a nadar con ella”. Anima a tus hijos más pequeños a hablar sobre sus sentimientos. Recuérdales que tú también fuiste niña y tuviste esos mismos sentimientos.

Establece límites sobre las cosas personales. No esperes milagros, pero puedes evitar muchos conflictos designando un lugar especial para las pertenencias de tus hijos (por ejemplo, una estantería para cada uno). Diles que antes de tocar la estantería de su hermanito, deben pedirle permiso. Ayúdales a crear signos con el nombre de cada uno y un cartelito del estilo de “Por favor, no tocar sin permiso”. Incluso si todavía no pueden leer, será un gran comienzo para los pequeños de la casa a la hora de establecer límites sobre qué se puede y qué no se puede tocar. Si tus hijos tienen edades similares, siempre se evitan conflictos cuando les consigues juguetes similares a ambos. No obstante, los juguetes diferentes te ayudarán a enseñarles la importancia de compartir.

Reparte premios. Cuando tus hijos deben pasar mucho tiempo juntos (como por ejemplo en un viaje en auto), trata de establecer un sistema de premios. Divide el trayecto en etapas, garantizando puntos por cada hora de buen comportamiento. Los puntos pueden servir para conseguir algo que ambos disfrutarán, algo como entradas a un parque de diversiones. Te sorprendería lo cooperativos que se mostrarán tus hijos cuando tienen a la vista un premio.

Divide y vencerás. Los hermanos tienden a pasar por períodos en que son los mejores amigos y otros en que son grandes enemigos. Cuando se enfrentan constantemente, divídelos para reducir la tensión: uno puede pasar el día con mamá, mientras el otro sale con papá.

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