Cuando es mejor decir adiós

Desgraciada o afortunadamente no todas las relaciones se hicieron para durar. ¿Por qué digo esto? Contrario a lo que la mayoría piensa, muchas relaciones se rompen simple y sencillamente porque es lo mejor para los dos.

Es innegable que hay parejas que inevitablemente son o con el tiempo llegan a ser nocivas entre sí. Con eso no me refiero a la conocidísima y fácilmente aplicable cláusula que vemos en la mayoría de los divorcios “Incompatibilidad de Caracteres”, porque honestamente me parece una estupidez que parejas que pasan juntos 10 años se divorcien a los 3 meses argumentando “no nos entendemos”… come on!

En este post solo quiero retratar a parejas que, lamentablemente conviven en un círculo vicioso, pensando que en determinado punto la pareja va a cambiar, aunque todos sabemos que a no ser que ocurra un mini milagro esto nunca sucederá.

Usted dirá: “es muy fácil juzgar de fuera” y honestamente sí que es más fácil. Pero usted que se siente infeliz con su relación póngase a pensar, ¿qué vale más? Seguir atado a algo que no tiene futuro (al menos no un futuro feliz) o simplemente quedar solo/a. Muchas parejas dicen: “no puedo dejar a mis hijos sin padre/madre”; esa es una excusa barata la verdad, porque aunque entiendo y comparto que se hagan todos los esfuerzos para mantener la familia unida, también entiendo que en una casa en donde haya gritos, violencia e infelicidad los niños sin lugar a dudas sufren aún más.

Así que, si este es su caso, mi consejo sería que converse con su compañero/a para ver si está dispuesto a trabajar en mejorar la relación; si es así, hagan el compromiso de tratarse mejor; traten en conjunto de conseguir ayuda profesional (es siempre mejor tener a alguien imparcial); también pueden hablar con algún amigo de confianza; etc. En síntesis hagan todo lo posible para salvar su relación. Pero si todo eso falla evalúe sus opciones y de acuerdo a sus conclusiones usted mismo sabrá si ha llegado el momento de decir adiós.

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