El aura (2005)

“El aura” es una película para quienes realmente les guste el cine. No se trata de acción gratuita ni de aberrantes efectos visuales. Es, simplemente, un buen filme para sentarse el sofá y disfrutar de su intriga. Después del éxito de “Nueve Reinas”, el director Fabián Bielinsky nos ofrece más metraje en que pensar. Eso sí, “El aura” es más relajada, más profunda y con un ritmo mucho más lento, sin caer en el aburrimiento, ya que la trama crece en intensidad a medida que pasan los minutos.

Su protagonista, Ricardo Darín –excelente actor argentino de películas como “El secreto de sus ojos” o “El mismo amor, la misma lluvia”- interpreta a un personaje extraño, de un triste pasado, melancólico, con una inseguridad sobre lo que le rodea y sobre sí mismo, aunque no tan apático para impedir que la trama permita sorpresas y giros interesantes, manteniendo el interés.

Lógicamente, no tratándose del cine comercial al que estamos acostumbrados, es mucho más difícil entrever el resultado de las acciones o incluso cuál será el desenlace y, por tanto, sorprendente. Eso es mérito de un guión excelente y una música y dirección de fotografía que se sitúan a su mismo nivel. Los personajes no son planos, sino que se muestran reales como la vida misma, complejos y llenos de detalles.

La monotonía del personaje principal se rompe con una invitación casual a una cacería de ciervos durante un fin de semana, catársis improvisada que desembocará en situaciones azarosas que lo empujarán a tomar acción, a agarrar las riendas y enfrentarse a las circunstancias, aun cuando pierda el control de los hechos.

En general, el clima de la película es inquietante y enrarecido, con violencia de extrema verosimilitud, inyectada por el realismo radical de este tipo de cine.

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