El mismo amor, la misma lluvia (2002)

Después de que Juan José Campanella ganase un Oscar en 2010 por “El secreto de sus ojos”, probablemente se haya generado interés en el resto de la filmografía del director argentino. Entre sus películas pasadas dignas de mención está “El mismo amor, la misma lluvia”, interpretada por los mismos protagonistas que le ayudaron a ganar la estatuilla: Ricardo Darín y Soledad Villamil.

La trama se desenvuelve, curiosamente de un modo similar a su oscarizada producción, durante dos décadas de la historia de Argentina, a través de momentos de fuertes cambios políticos en el país. Pero este no es un filme sobre politica, sino más bien un romance de encuentros y desencuentros entre Jorge Pellegrini (Darín) y Laura (Villamil), cuyas vidas se entrecruzan a lo largo del tiempo mostrando una rica evolución de los personajes. Ambos son retratados como jóvenes idealistas que, a medida que la madurez hace mella en ellos, se van convirtiendo en realista convencida en el caso de Laura, frente a un resignado Jorge cuyo prometedor futuro como escritor se ha transformado en un desagradable trabajo como crítico de cine y teatro de una revista que moldea su tendencia editorial en base a las embestidas provocadas por el cambio de época.

Cabe recalcar la magistral composición de las situaciones en que otros personajes secundarios se ven implicados, aportando realismo a la historia  y contribuyendo a construir un retrato fiel de los sentimientos derivados de los acontecimientos que se dan lugar en el país. Eduardo Blanco, quien repite aquí con Ricardo Darín tras el éxito de “El hijo de la novia”, película también de Campanella, muestra en esta ocasión un personaje apasionante, contradictorio, de múltiples matices.

Lo mejor de la película es sin duda el guión, con excelentes diálogos y situaciones de comedia. Campanella demuestra una vez más que puede hacerse una película romántica sin caer en los estereotipos básicos de este género.

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