Halloween o Jalogüén

Es reconocido que la tradición de Halloween es más fuerte en los Estados Unidos, o en general en los países anglosajones, tales como Canadá, Irlanda y el Reino Unido.

Sin embargo, es notable apreciar como varios países han incorporado esta tradición, no solo en Europa, sino también algunos de latinoamérica, tales como Argentina, Chile, Perú, México o Venezuela, por mencionar algunos de ellos.

Lo gracioso de que estos países latinoamericanos incorporen esta tradición es que le hacen sus propias modificaciones: por ejemplo en Perú, en vez de decir “Trick or Treat” al tocar las puertas, dicen “Halloween, Halloween”, pero con acento español (claro está): “Jalogüén, Jalogüén”.

En Chile no solo se le llama Halloween, sino también “Día de todos los santos”. El 31 de octubre, además de disfrazarse, se recuerda a los difuntos, se hacen rituales que mezclan la santería con el espiritismo, y muchos jóvenes juegan con el esoterismo de la ouija.  Más peculiar aún, el color característico de Halloween, en vez de ser naranja,  es blanco, puesto que lo consideran una fiesta alegre, de luz y esperanza.

Hay países como Brasil, donde se realizan Misas Negras y cultos satánicos. Quizá por eso es que algunas religiones como los evangélicos y los musulmanes, prefieren no practicar esta celebridad porque la consideran diabólica.

En México, la tradición del Día de los Muertos se ha mezclado muchísimo con Halloween, por estar tan pegadas en el calendario. Ambas se han metamorfoseado tanto que ya no se sabe  qué detalle pertenece a cada cuál.  En los altares a los muertos suelen poner calabazas y adornarlos con espantapájaros y brujas, símbolos clásicos del Halloween norteamericano.  Curiosamente, un estudio demostró que un mayor número de familias mexicanas se disfrazan, mientras que un menor número decide montar el altar a los muertos en su casa.

¡Hasta a una Cuba comunista ha llegado Halloween!  A pesar de la escasez de recursos, los cubanos se las arreglan para diseñar y coser sus propios disfraces. Algunos incluso se visten de harapos imitando a los zombis. Y en las escuelas, aunque no piden caramelos, las niñas se visten de brujas y los niños de vampiros o monstruos.

Definitivamente la cultura de Halloween está creciendo en todo el mundo.  Y más que una tradición siniestra y pagana, se está transformando en una festividad divertida y creativa, donde todos, adultos y niños, disfrutan del encanto de disfraces y caracterizaciones. Y el que menos, abre su puerta de casa, para ofrecer caramelos a los traviesos pequeños.

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