Jugar a la guerra

Hace años, cuando las consolas de videojuegos se popularizaron, uno de los argumentos que esgrimían sus detractores era la constante violencia en determinados juegos. Soy de los que opinan que la educación comienza en casa, así que la exposición de los niños a situaciones violentas debe ser cuidadosamente controlada. Hoy, en cambio, me sorprendió encontrar un video que muestra cómo un grupo de adultos juegan literalmente a la guerra: emplean vestuario de camuflaje, réplicas de armas de asalto y técnicas militares. Los fines de semana -o cualquier otro día disponible- se reúnen en grupos y juegan a masacrarse con un realismo feroz. No hay mucho más que decir, ¿no?

Señores, no veo mal jugar de vez en cuando a Painball y dispararse con bolas de pintura pero, de ahí a recrear una batalla real… digamos que hay un gran trecho.

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