Libros digitales: se acabó el compartir

Mundo Latino | | Domingo 24/10/2010 a las 8:32 PM

La magia de los libros es casi única. Hay pocas cosas que nos ofrezcan tanto por tan poco. Y lo mejor de ellos es que, una vez leídos, no sólo podemos recomendarlos sino también compartirlos con amigos y familiares. ¿O deberíamos hablar en pasado? Con las nuevas tecnologías y los actuales libros electrónicos, algo tan básico como el préstamo queda reducido a un puñado de códigos de seguridad y barreras legales.

Hace poco compré varios libros electrónicos, ávido de tenerlos lo antes posible y sin ni siquiera tener que salir de casa. Pensé que recibiría un archivo que posteriormente podría imprimir para poder leerlo tranquilamente en mi cama (soy de los que no se sienten cómodos con la literatura en pantalla brillante). Para mi sorpresa, este tipo de ejemplares sólo pueden leerse en programas o aparatos diseñados para ello: Nook, Kindle y otros que van apareciendo.

Lo curioso es que no sólo no podremos compartirlos con otras personas, sino que además ni siquiera son compatibles entre ellos. Cada uno tiene su aparatito y, en su defecto, su propio e-reader (entiéndase, el dichoso programita para leerlo en la computadora).

Ahora, hasta el iPad pretende posicionarse como un e-reader y compite con los otros dos mencionados. Reconozco que algunos de los títulos son más baratos que sus equivalentes tradicionales, pero si contamos con el precio del lector, las cuentas se disparan.

Cuando era niño, recuerdo perderme entre los estantes de libros de mi padre para tratar de encontrar algo que me sorprendiera. Desde manuales de psicología hasta libros de animales. Toda una experiencia. Algunos alegarán que podría hacerse lo mismo con una colección completa de libros electrónicos. A mi se me hace difícil pensar que un niño agarre la computadora para leer… pudiendo jugar.

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