El corrector

Opinión | | Viernes 23/09/2011 a las 11:53 AM

Nunca he sido objeto de demasiadas correcciones en cuanto a los términos que utilizo para expresarme, y si acaso alguna vez me han hecho saber alguna incorrección dialéctica que hubiera cometido, lo he advertido al instante y sin mayores inconvenientes he aceptado la corrección.

Sin embargo cuando he sido yo el que ha tenido que corregir los errores lingüísticos de otros he notado cierto aire de enojo enmascarado con sonrisa burlesca.

Puestos a hacer burlas considero que el corrector tendría prioridad a iniciar la mofa puesto que es él quien descubre la incorrección, así que en lugar de molestarse, pienso que “el infractor de la palabra” debería sentirse afortunado cuando otra persona le alecciona de manera desinteresada y a su favor.

De todas formas soy un corrector, pero no lo soy en el sentido estricto, es decir, tan solo me doy a conocer en este aspecto cuando la incorrección es tan evidente que incluso hace eco en mi tímpano antes de desvanecerse por completo.

Recuerdo a un encargado de una fábrica que tenía en un viejo trabajo. Creo que recordaré la frase literal que me dijo y por desgracia no podré olvidar;

“Cuando no haiga material me avisas”
Me quede unos segundos aturdido y le respondí, – “¿Cuándo no haiga?”

No me considero el tipo más inteligente del mundo, pero considero que una persona que está por encima de mi en un trabajo debería de ser más inteligente que yo, o al menos aparentarlo.

Otra palabra que suele retumbar en mis oídos cuando la oigo es el cambio de uso del adverbio de lugar “ahí” por el presente del verbo haber, “hay”.
En un ejemplo se ve más claro;
Voy hacia tu casa, a las 5 de la tarde estaré hay

Por tanto, aunque en ocasiones te esfuerces y actúes como “un corrector” siempre habrá gente que, incomprensiblemente, se molestará cuando lo hagas, en lugar de darse cuenta de que en verdad tus lecciones desinteresadas van a su favor.

Dejar un comentario