Gracias por la propina

Opinión | | Martes 14/09/2010 a las 1:40 PM

Reconozco que al principio, el concepto de la propina en EE.UU. se me hizo extraño. Meseros, taxistas… ¿peluqueras? Una vez superado el trauma cultural que representa tener que dejar unos dólares de más por un servicio que el empleador debería pagar, ya sólo queda dejarse llevar.

No obstante, hay una cosa que todavía me provoca cierto estupor: la autopropina. No conformes con la cantidad que un cliente pudiera dar, algunos establecimientos consideran oportuno incluirla por defecto. Poco ético, poco o nada profesional y, sobre todo, absolutamente carente de tacto.

Ahora bien, si comparamos el servicio ofrecido en todos estos lugares donde se aceptan propinas, con establecimientos similares en otros países, la idea de “premiar” una buena atención ya no parece tan mala. Ha habido momentos, debo admitirlo, en que me habría gustado que en otros países se usara el recurso de la propina, aunque sólo fuera por no darla. Y es que a quién no le ha tocado un taxista maleducado, un mesero prepotente u otros tantos personajes desagradables.

La verdad es que, ahora, lo que me resulta más extraño cuando viajo a mi país es romper la inercia de dejar propina cuando recibo un buen servicio. Casi, yo diría, me siento culpable si no lo hago.

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