Pantaleón y las Visitadoras (1999)

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero cuando un director decide llevar al cine una novela, resulta inevitable que se analice el paralelismo. En el caso de Francisco Lombardi, director de “Pantaleón y las Visitadoras”, el reto no parece amedrentarle. Es más, con esta van dos las ocasiones en que el peruano se ha atrevido a llevar al celuloide una obra de su compatriota, el laureado escritor Mario Vargas Llosa, siendo la primera “La ciudad y los perros”. Otro famoso autor al que Lombardi también ha adaptado es Jaime Bayly (“No se lo digas a nadie”, con Lucía Jiménez), ratificando su interés por retratar en varios cortometrajes la situación sociopolítica de su país.

En esta ocasión, con Pantaleón Lombardi arremete contra el ejército, con un tono de humor grotesco, poniendo el relieve la doble moral del poder militar.

La película trata sobre el capitán Pantaleón Pantoja (Salvador del Solar), militar de moral intachable, una disciplina impecable y discreción absoluta. Es por estas cualidades que sus superiores le asignarán esta peculiar misión: proveer al ejército de “mujeres de compañía” con el fin de atajar el problema de las crecientes demandas por violaciones contra el Ejército, por parte de las habitantes de la Amazonia.

Entre los actores, cabe destacar la presencia de la colombiana Angie Cepeda, quien logró gran popularidad interpretando el papel de una de las “visitadoras” más atractivas.

Lombardi entreteje visualmente una historia de ironía y crítica, esforzándose por plasmar en la película el trasfondo de la novela, una de las más importantes de la literatura latinoamericana contemporánea.

Si bien la película tiene poco más de una década, muestra un cine peruano interesante que ha sabido evolucionar dentro de sus posibilidades, llegando incluso a éxitos recientes como la nominada al Oscar, “La Teta Asustada”, de Claudia Llosa.

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