Problemas con los ronquidos

Los ronquidos se producen durante las horas del sueño, ya que en ese momento los músculos se relajan y se produce una obstrucción involuntaria del flujo normal de aire. Pese a que generalmente la persona afectada no suele ser consciente de la situación, sin duda representa una molestia para quienes lo rodean.

La forma de solucionar este inconveniente viene determinado en función de los factores que lo causan, así que el primer paso es averiguar la raíz del problema, ya que así podrá tratarse para ser detenido.

El peso.

Debido a que hoy día llevamos una vida sedentaria y una alimentación poco balanceada, ganamos esas libras de más que en algunos casos deriva en ronquidos a la hora de dormir. La principal causa es que la garganta de este tipo de personas suele ser más gruesa y más susceptible de sufrir estrecheces y, por tanto, obstrucciones en el flujo del aire. La solución, aunque en ocasiones difícil, es simple: perder peso. Esto no solo podrá ayudar a prevenir o evitar los ronquidos, sino que en general mejora la calidad de vida.

Las bebidas alcohólicas.

El alcohol actúa como un relajante que, si se toma antes de acostarse, puede provocar que los músculos de la garganta se asienten, interrumpiendo la inhalación de aire y acentuando el problema de los ronquidos.

El tabaco.

Los ronquidos representan uno de los múltiples efectos indeseados que vienen dados por el consumo de tabaco. El fumar afecta en gran medida a la garganta, provocando la modificación y daño en las células de esta zona. La mucosidad puede aumentar y, sumada al humo y la nicotina, pueden causar la hinchazón del esófago y garganta, provocando obstrucciones en el paso del aire a los pulmones.

El patrón del sueño.

Como decíamos al principio, los ronquidos se dan durante esta etapa, y algo que nos puede ayudar en gran medida a remediarlos son nuestros hábitos a la hora de ir a dormir. Es sabido que suelen recomendarse alrededor de 8 horas de sueño cada noche para poder descansar apropiadamente. Los ronquidos, sobre todo en la primera fase del sueño, pueden afectar considerablemente al descanso, ya que en esta etapa uno es más susceptible a cualquier estímulo, incluyendo estos sonidos.

Una posible solución es cambiar la posición en que se duerme. Suele decirse que aquellos que duermen boca arriba están más expuestos a experimentar ronquidos que aquellos que duermen de lado. La razón se basa en el hecho de que, al relajarse la lengua y los músculos de la garganta, se desplazan lateralmente, en lugar de caer hacia atrás bloqueando parcialmente la entrada de aire.

Otra solución que merece la pena intentar es elevar la posición en la cama. Con apenas unos 30 grados de inclinación, el diafragma se relaja y ayuda a evitar que músculos y lengua obstruyan la respiración.

Los problemas médicos.

En casos de ronquidos realmente graves, es conveniente consultar un médico, ya que la obstrucción o bloqueo del paso del aire a través de la garganta puede suponer una amenaza. Hay que tener en cuenta que los problemas de alergias o irritaciones en los tejidos también provocan que la garganta se inflame e imposibiliten una respiración apropiada. Para estos problemas se requiere un tratamiento médico que ayude a superarlo, así como en la situación de adenoideas –amígdalas- grandes, cuya solución suele ser la cirugía.

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