Protegerse de perros rabiosos

A diario suelo hacer un recorrido a pie por un sendero tipo montañoso hasta llegar a una zona exterior, con tráfico y más descubierta, pero hasta llegar a ella, es habitual cruzarme por el sendero con los perros vagabundos amigos del oportunismo.
Y esta es su única amistad, porque desde luego no resultan nada amigables cuando me caen atrás, tal vez exigiéndome algún tipo de comisión por cruzar por su sendero o a lo mejor tan solo expresan su  innata condición de ser, pero eso si, en su máxima expresión.

Recuerdo un día, un perro que me vio a lo lejos, yo lo miré, y de pronto arrancó a correr hacia mi posición, ladrando y protestando. Mientras se acercaba el perro, yo pensaba en el modo en que iba a quitármelo de encima, de hecho ya daba por supuesto que me esperaba como mínimo una mordida.
Llegó a pararse hasta menos de un metro de mi y ahí continuaba ladrándome y reclamándome -lo que todavía no sé qué pueda ser- y así mismo, podía sentir sus bocanadas en mis piernas.
Me limité a proseguir sin alterar mi ruta y no prestarle atención, y finalmente el perro se alejó.

No soy el estandarte para la dominación de los perros, pero tras mis diversos encontronazos con muchos de estos animales, puedo dar algún consejo para evitar posibles mordidas, la cual cosa es habitual en zonas montañosas, e incluso en la ciudad.
Aunque me da la sensación que dentro de la ciudad los perros son más mansos, es decir, están como más acobardados y le temen más al hombre, posiblemente por el maltrato al que se ven sometidos.

Una de los errores que corregí fue que ya no tenía que andar con pantalones cortos. Lo mejor es pantalones que te cubran por completo las piernas para dejar menos expuestos tus miembros en caso de que te muerdan, reduciendo así el daño ocasionado.
Pero sin duda lo mejor para protegerse de uno o varios perros -a veces son 2 o 3 los que te acechan- es ir provisto de un palo o una vara, preferiblemente más larga que corta, de modo que podamos intimidar al perro en caso de que se aproxime demasiado.
El perro habitualmente va a reconocer el palo como algo negativo en su contra debido, posiblemente, a experiencias pasadas  con otras personas que lo intimidaron e incluso golpearon de ese modo, así que ya tienes más a tu favor, porque el perro sabe que tu eres más grande y además tienes un arma.

Habitualmente, y como alternativa al palo, también suelo portar un paraguas grande, el cual podría utilizarlo también para intimidar a modo de bastón, y a su vez podría abrirlo justo en cara para causar confusión en él.

Ah, y por cierto, en caso de mordida acudir al centro hospitalario de inmediato.

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