Superar los efectos de la quimioterapia

Salud | | Jueves 1/07/2010 a las 7:40 AM

Aunque la quimioterapia es comúnmente conocida en la lucha contra el cáncer, este tipo de tratamiento con sustancias químicas se administra también para superar la tuberculosis y otras enfermedades autoinmunes. Si bien aporta grandes beneficios contra estas enfermedades, desafortunadamente también implica desagradables efectos secundarios. Lo más frecuentes suelen ser las náuseas y los vómitos, que suelen afectar a la mitad de los pacientes bajo estos tratamientos.

Las náuseas son una respuesta corporal como forma de protección frente a tóxicos o venenos, las cuales pueden culminar con vómitos. Esto, junto a la pérdida del cabello, es lo que más temor induce frente a la quimioterapia.

Actualmente, la oncología no sólo se centra en la eficacia de los tratamientos, sino también se preocupa por reducir los efectos secundarios. Ignorarlos iría en detrimento de la calidad de vida del paciente, con implicaciones que pueden derivar en transtornos metabólicos, deterioro del estado mental y físico, disminución nutricional y anorexia y alteración de la capacidad funcional.

Diferentes tipos de náuseas.

Tras un tratamiento quimioterápico, el tipo de náuseas y vómitos pueden ser anticipatorios, agudos o retardados. Los anticipatorios suelen desarrollarse antes o durante la quimioterapia, como consecuencia de los olores tras el tratamiento, ya sea el olor de la habitación, el alcohol u otros. Los más comunes suelen ser los agudos, los cuales se producen durante las 24 horas siguientes al inicio de la quimioterapia. Sobretodo dependen del tipo de fármaco, la hora de la administración y de la dosis. Las náuseas y vómitos retardados, conocidos también como crónicos, suelen darse un día después de recibir el tratamiento.

Aun así, cabe recalcar que no todos los pacientes sufren estas molestias. Pueden darse casos en que no existen ni siquiera náuseas.

Terapias complementarias.

Aparte de los tratamientos médicos, existen terapias complementarias que pueden ayudar a aliviar al paciente. En general, los avances médicos han posibilitado que los tratamientos hayan mejorado los efectos secundarios, comparado con el pasado. Aunque todavía se investigan más y mejores métodos, por el momento se conocen los antagonistas de la serotonina, los corticoesteroides y los inhibidores del receptor NK-1.

Existen otras terapias complementarias que también pueden ayudar al paciente, pero que NO SUSTITUYEN otros tratamientos médicos. Su efectividad clínica no está totalmente demostrada, pese a que sí pueden ayudar a aliviar los síntomas derivados, tales como la acupuntura, acupresión (similar a la anterior pero con presión de manos o codos), técnicas de relajación, musicoterapia ó el uso terapéutico del cannabis (aprobado según países o regiones).

Otras terapias alternativas, sin base científica probada, son la hipnosis, la aromaterapia, el ginger (planta de alta tradición medicinal) y el ejercicio. El mero hecho de que algunas de estas terapias ayuden a relajar el organismo tras la quimioterapia es ya de por sí altamente beneficioso.

Ejercicio y alimentación.

Conseguir sobrellevar mejor la quimioterapia depende, en gran parte, de la voluntad del paciente por procurar una alimentación adecuada y una apropiada actividad física. Respecto a las comidas, se recomendable evitar alimentos dulces, fritos o ricos en grasas, al igual que los aromas muy fuertes. Tanto al comer como al beber, debe hacerlo despacio, en pequeñas cantidades y a lo largo del día. Es aconsejable comer antes de la quimioterapia y que espere mínimo una hora después de la sesión para comer o beber de nuevo.

Para mejorar la sensación de náuseas, son aconsejables bebidas frías y con gas, ya que provocan una ligera mejoría, particularmente al tomarlas en cantidades pequeñas aunque frecuentes. Hidratarse apropiadamente ayuda a reducir esa sensación poco agradable, aunque un exceso tiende a provocar el efecto opuesto.

El ejercicio físico dependerá de la situación de cada paciente. Un fisioterapeuta cualificado podrá ayudarle a determinar el ejercicio idóneo según su situación. Es bueno reposar para mejorar los síntomas de cansancio, náuseas y vómitos, pero si se siente bien podría ser beneficiosa la actividad física, desde ligeros paseos a la natación o gimnasia acuática, sin duda muy recomendable.

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