Tu bebé y los trastornos del sueño

Salud | | Lunes 9/08/2010 a las 12:41 AM

Si ya eres papá o mamá, seguro has sufrido en alguna etapa de los primeros meses de tu bebé los denominados trastornos del sueño. Tu bebé no quiere dormir sólo, pide mimos, se pone nervioso en la oscuridad o llora quejándose de algún mal: a continuación de detallamos los problemas más comunes y los trucos para poder solucionarlos.

Para empezar, hay que entender qué es lo que está alterando al bebé y así poder actuar apropiadamente según el caso particular, para conseguir establecer una rutina natural del sueño y así romper malos hábitos que, de no ser tratados a tiempo, pueden extenderse indefinidamente.

Debes tener en cuenta que para tu bebé, todo es nuevo. Y novedad, no necesariamente significa algo positivo para él, ya que ha cambiado la comodidad del vientre materno por un mundo totalmente ajeno. Esta es una de las razones por las que, en ocasiones, el recién nacido se despierta y comienza a llorar sin que exista un motivo aparente. La forma de resolver esta situación es transmitirle seguridad. Esto podemos conseguirlo poniéndole algo en la cama con lo que esté familiarizado y que le haga consciente de que se encuentra en un sitio conocido, ya sea una mantita o un muñeco.

Los bebés, sobretodo al principio, suelen comer a intervalos relativamente cortos, con lo cual no es de extrañar que a veces la razón primordial por la que se despiertan es por hambre. Esto conlleva que, durante el proceso en que ya comenzamos a retirarle las tomas nocturnas, se despierte tratando de convencernos de que le alimentemos. Una forma de conseguir que duerma el mayor número de horas de un tirón es retrasándole al máximo la última toma antes de acostarse a dormir.

Otra de las razones que le causa confusión a los bebés durante los primeros tres meses de vida, y razón por la cual suelen despertarse llorando, es la diferencia entre el día y la noche. Para nosotros es algo lógico y que damos por sentado, pero para un bebé que ha pasado los últimos meses en la barriga materna, resulta chocante. Una forma de que comience a adaptarse es si lo acunamos con cariño, dejando que se desahogue y conciliando el sueño poco a poco.

No hay que pasar por alto que existen ocasiones en las que un bebé llora sencillamente porque se siente mal, y para muchos padres primerizos suele ser frustrante conseguir determinar cuándo es este el motivo del llanto. Tómale la temperatura para asegurarte que no tenga fiebre, revisa el pañal regularmente para comprobar que no hay dermatitis o estate pendiente de un simple resfriado que, sin duda, hará que tu bebé comunique su malestar de la única manera que sabe. En los casos de enfermedad, sobretodo cuando ésta se encuentra en su punto álgido, no está mal que lo llevemos a dormir a la habitación de papá y mamá.

Los cólicos son un mal común que suele ser frecuente entre las 3 semanas y los primeros meses, causándole al niño dolores de barriga. No te preocupes, los cólicos suelen desaparecer espontáneamente a partir de los tres o cuatro meses de edad, pero sí debes saber cómo tratar esos dolores en su momento. Para ello, dale un masaje a su barriguita en el sentido de las agujas del reloj. En casos más graves, no dudes en consultar con su pediatra.

La mamás trabajadoras, notarán también que sus bebés comienzan a despertarse con más frecuencia cuando su mamá regresa al trabajo después de la baja por maternidad. La razón es obvia, el bebé extraña a su mamá, lo cual afecta su estado de ánimo. Hay que tratar de informar bien a la persona que se queda al cuidado de nuestro bebé para que ésta siga la rutina a la que le tenemos acostumbrado, principalmente el horario de las tomas y el sueño.

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