Yoani Sánchez en Miami

La conocida bloguera y periodista cubana, Yoani Sánchez, llegó a Miami tras una gira fuera de su tierra donde pudo exponer sus opiniones en torno a la situación de Cuba.

Desde la isla caribeña se criticó duramente su agenda, ya que en EE.UU. se unió con influyentes políticos de ascendencia cubana en la ciudad de Washington. De ahí se dirigió a Miami donde el exilio cubano la esperaba ansiosamente para escucharla.

Varios canales de TV locales no quisieron perder la oportunidad de entrevistarla. La pregunta ahora será si la popular bloguera decidirá quedarse en EE.UU. o regresar a Cuba.

A continuación pueden ver un video de un acto realizado en FIU (Florida International University), donde se le hicieron diversas preguntas y ella expuso su punto de vista:

 

Yoani Sánchez en Miami

Juan de los muertos (2011)

Juan de los muertos es una película bastante atípica. Diría que se trata de una película más sobre zombies, si no fuera porque los muertos vivientes… “viven” en La Habana. En realidad se trata de la primera película en su género que se filma en Cuba, con la idiosincrasia de este país y el humor que conlleva.

Juan es un cubano más que vive al día, con una familia disfuncional y unos amigos que tampoco consideraría normales. Son personajes casi antisociales, hasta el punto que cuando estalla una epidemia en la isla caribeña, su solución es radical: montar una compañía que ofrece matar a sus seres queridos cuando se conviertan en zombies.

Es un humor negro, muy cubano, para el que quizás se necesita conocer ciertos detalles de este pueblo, pero que aun así se puede disfrutar como una comedia hilarante.

Película recomendada, con un gran valor de producción y un tema que cabe aplaudir.

Viva Cuba (2006)

Jorgito y Malú son apenas unos niños. No entienden de política, pero sí saben de amistad. De hecho, han prometido que serán amigos para siempre, a pesar del odio entre sus familias. Al morir la abuelita de Malú, su madre decide marcharse de Cuba, por lo que los niños decidirán escaparse de sus casas para poder seguir juntos.

Juan Carlos Cremata es el director de esta película con tintes infantiles pero trasfondo absolutamente maduro. Una historia de exilio, pre-exilio más bien, y las repercusiones que esto tiene en dos personas que, aun no siendo adultos, son capaces de entender la importancia de la amistad y el cariño.

Es una historia más, quizás, aunque la novedad aquí reside en la subjetividad de quienes la viven, con el peculiar carácter de ser niños. Uno se siente identificado con Malú y Jorgito, y cómo estos luchan por mantenerse unidos, en unas circunstancias difíciles, casi imposibles. Muestra la tristeza de la separación, pero también la alegría de compartir, de vivir incluso.

Muy de pasada –o quizás excesivamente superficial- es la trama política. Y es que ésta no parece ser una película de ideologías, sino de sentimientos. La situación histórica no requiere mucha explicación, la tensión entre ambas familias hace patente las diferencias, aunque sencillamente lo justo para lograr la empatía con los jóvenes prófugos.

Che: Guerrilla

Con “Che, el argentino”, Steven Soderbergh nos daba su visión acerca del inicio de la Revolución Cubana en Sierra Maestra a través de la figura del emblemático guerrillero Ernesto Che Guevara.

En esta segunda parte, Soderbergh se adentra en la vida del Che desde su momento de mayor popularidad hasta su muerte en Bolivia. No obstante, la interesante narración con que nos deleitó en la primera parte queda reducida a una insípida ensalada de imágenes en esta segunda, mostrando primordialmente el tiempo que pasó en Che sumergido en la selva boliviana con el fin de derrocar el gobierno del golpista René Barrientos, quien presidía el país tras unas polémicas elecciones.

Durante largo rato, todo se centra en las andanzas del Che y los guerrilleros, con escenas que transcurren sin pena ni gloria, sin aportar ni un ápice de información interesante, mientras el espectador continúa inmerso en un mar de personajes secundarios y extras a quienes la audiencia desconoce.

Y para colmo, lo más interesante y esperado de la historia del Che en tierras bolivarianas, su captura y posterior ejecución en la aldea de La Higuera en octubre de 1967, queda reducida a apenas unos minutos a los que apenas se le otorga transcendencia.

70 millones de dólares después (el presupuesto de ambas películas), Soderbergh no parece haber calado en la audiencia. Eso sí, merece la pena verlas aunque sólo se trate por la excelente recreación que Benicio Del Toro da de un personaje polémico dejó una fuerte huella en el mundo y formará así parte de la historia.