Yoga para el asma

El asma es una enfermedad crónica alérgica que la provocan varios factores como el polvo, los ácaros, la humedad, el polen, algunas comidas, los químicos, entre muchos otros alergénicos.

Sin embargo miles de asmáticos reconocen que su asma no es tan solo un factor físico sino en alto grado emocional-psicológico, puesto que cuando están más nerviosos o ansiosos, están más sensibles a los estímulos y más propensos a una crisis asmática.

El yoga ha sido, durante siglos, una ciencia reconocida por sus efectos para tratar el asma. No solamente trabaja en el aspecto físico de fortalecer el sistema respiratorio, sino que ayuda a tener un control pausado de la respiración, ayudando también a la estabilidad emocional y psicológica del asmático.

Por eso para curar el asma es importante combinar el Hatha yoga (yoga del cuerpo) con el Jnani yoga o Raja yoga, que es el yoga de la mente. Esto incluye técnicas de meditación para aprender a relajarnos, a no vernos afectados por el estrés y la ansiedad y para no desesperarnos en un momento de crisis.  La mayoría de los asmáticos que mueren debido al asma es también por la imposibilidad de relajarse y controlar la exhalación durante la crisis asmática.

Las asanas o posturas yoguis que curan el asma son:

Dhanurasana o El bote

Paschimottasana o La pinza

Sarvangansana  o La vela

Matsyasana o El pez

El asmático debe practicar estas asanas dos veces al día y al terminar hacer una pequeña relajación acostado en el suelo, por unos cinco minutos. Luego de la relación, es recomendable una meditación de unos 15 minutos para cerrar la práctica de una manera completa.  La meditación logra que el estado de relajación física, mental y emocional, dure más en el asmático a lo largo de todo el día.

Tu bebé y los trastornos del sueño

Si ya eres papá o mamá, seguro has sufrido en alguna etapa de los primeros meses de tu bebé los denominados trastornos del sueño. Tu bebé no quiere dormir sólo, pide mimos, se pone nervioso en la oscuridad o llora quejándose de algún mal: a continuación de detallamos los problemas más comunes y los trucos para poder solucionarlos.

Para empezar, hay que entender qué es lo que está alterando al bebé y así poder actuar apropiadamente según el caso particular, para conseguir establecer una rutina natural del sueño y así romper malos hábitos que, de no ser tratados a tiempo, pueden extenderse indefinidamente.

Debes tener en cuenta que para tu bebé, todo es nuevo. Y novedad, no necesariamente significa algo positivo para él, ya que ha cambiado la comodidad del vientre materno por un mundo totalmente ajeno. Esta es una de las razones por las que, en ocasiones, el recién nacido se despierta y comienza a llorar sin que exista un motivo aparente. La forma de resolver esta situación es transmitirle seguridad. Esto podemos conseguirlo poniéndole algo en la cama con lo que esté familiarizado y que le haga consciente de que se encuentra en un sitio conocido, ya sea una mantita o un muñeco.

Los bebés, sobretodo al principio, suelen comer a intervalos relativamente cortos, con lo cual no es de extrañar que a veces la razón primordial por la que se despiertan es por hambre. Esto conlleva que, durante el proceso en que ya comenzamos a retirarle las tomas nocturnas, se despierte tratando de convencernos de que le alimentemos. Una forma de conseguir que duerma el mayor número de horas de un tirón es retrasándole al máximo la última toma antes de acostarse a dormir.

Otra de las razones que le causa confusión a los bebés durante los primeros tres meses de vida, y razón por la cual suelen despertarse llorando, es la diferencia entre el día y la noche. Para nosotros es algo lógico y que damos por sentado, pero para un bebé que ha pasado los últimos meses en la barriga materna, resulta chocante. Una forma de que comience a adaptarse es si lo acunamos con cariño, dejando que se desahogue y conciliando el sueño poco a poco.

No hay que pasar por alto que existen ocasiones en las que un bebé llora sencillamente porque se siente mal, y para muchos padres primerizos suele ser frustrante conseguir determinar cuándo es este el motivo del llanto. Tómale la temperatura para asegurarte que no tenga fiebre, revisa el pañal regularmente para comprobar que no hay dermatitis o estate pendiente de un simple resfriado que, sin duda, hará que tu bebé comunique su malestar de la única manera que sabe. En los casos de enfermedad, sobretodo cuando ésta se encuentra en su punto álgido, no está mal que lo llevemos a dormir a la habitación de papá y mamá.

Los cólicos son un mal común que suele ser frecuente entre las 3 semanas y los primeros meses, causándole al niño dolores de barriga. No te preocupes, los cólicos suelen desaparecer espontáneamente a partir de los tres o cuatro meses de edad, pero sí debes saber cómo tratar esos dolores en su momento. Para ello, dale un masaje a su barriguita en el sentido de las agujas del reloj. En casos más graves, no dudes en consultar con su pediatra.

La mamás trabajadoras, notarán también que sus bebés comienzan a despertarse con más frecuencia cuando su mamá regresa al trabajo después de la baja por maternidad. La razón es obvia, el bebé extraña a su mamá, lo cual afecta su estado de ánimo. Hay que tratar de informar bien a la persona que se queda al cuidado de nuestro bebé para que ésta siga la rutina a la que le tenemos acostumbrado, principalmente el horario de las tomas y el sueño.

El secreto para unos abdominales perfectos

Muchos sueñan con unos abdominales perfectos, bien delineados, aquellos que sin duda son fruto de horas y horas de ejercicio. Lo que quizás no sepas, es que el primer paso para unos abdominales perfectos no comienza en el gimnasio, sino en la cocina.

Según a quien le preguntes, te aconsejará un combinado de ejercicicios distintos, trucos a seguir, recomendaciones, posturas y mil detalles más. Como es lógico, hay algunos más eficaces que otros, aunque los resultados tienden a depender de la constitución de la persona, lo estricta que sea su rutina de ejercicios y, cómo no, de la alimentación que lleve.

Como decíamos al principio, lo primero que hay que tener en cuenta para eliminar la barriga y conseguir ser la envidia de nuestros amigos/as, es cuidar nuestra alimentación. Una dieta equilibrada nos ayudará a conseguir resultado más rápidamente y mejorará nuestro estado físico en general.

Para empezar, debemos asegurarnos que estamos recibiendo la cantidad suficiente de proteína, ya que ésta es la base sobre la que cimienta el tejido muscular, a diferencia de la ingesta exclusiva de hidratos de carbono.

Las grasas suelen ser temidas, pero si las tomas del lugar indicado, pueden beneficiarte. Tal es el caso de grasas monosaturadas y polisaturadas como aquellas provenientes de aceites de oliva, los aceites de pescado, frutos secos variados y el aguacate. Como probablemente ya sabrás, el consumo de grasas incrementa de una manera rápida la cantidad de calorías en el cuerpo, si bien resulta recomendable no excederse. Lo verdadermente importante es que la grasa en tu dieta ayudará a que tu nivel de insulina esté equilibrado.

Otra razón por la que la grasa es recomendable se debe al hecho de que el cuerpo la metaboliza rápidamente como energía, por lo que algunas dietas altas en grasa pueden contribuir a que logres esos abdominales que buscas.

Eso sí, la dieta debe ser combinada con el ejercicio, de manera que la mayoría de los carbohidratos sean absorvidos por el tejido muscular, en lugar de convertirse en grasa corporal.

Los hidratos de carbono también ayudan a una pronta recuperación del músculo, así como a la reparación de músculo, con lo cual obtendrás mejores resultados en el gimnasio con menos tiempo.

Las comidas siempre deben favorecer la absorción de proteínas, vitaminas, fibra, minerales y antioxidantes, algo que lograrás si incluyes verduras crudas en tu dieta.

Este es el secreto para unos abdominales perfectos… pero sólo es el primer paso. No olvides que nada se consigue sin un poco de esfuerzo, así que prepárate para dedicarle algo de tiempo al gimnasio.

Hábitos saludables para una larga vida

Seguir unos hábitos saludables no sólo nos ayuda a sentirnos mejor, sino que podría prolongar nuestra esperanza de vida hasta en una década.

Nunca te saltes el desayuno. Como nos decían desde chiquitos, el desayuno es la comida más importante del día. Aun así, hay muchos que todavía piensan que no comer nada en las mañanas les ayudará a perder unas libras. Cuando te saltas el desayuno, tus niveles de azúcar en la sangre caen, privándote de nutrientes importantes y energía para el resto del día. Aquellos que desayunan encaran el día con una actitud más positiva en la escuela y el trabajo y rinden más.

Cuidado con lo que comes. Come muchas frutas y vegetales. Las frutas son frescas y jugosas, proporcionándote el líquido que necesitas para mantenerte hidratado, al tiempo que ofrecen las vitaminas y nutrientes de los que otros snacks carecen. Son saludables y dulces, además de contener antioxidantes que ayudan a prevenir el envejecimiento.

Come con regularidad. Saltarte comidas puede llevarte a un hambre desmesurada, a menudo resultando en comer de más. Cuando estás hambriento, es tentador saltarse una nutrición apropiada. Comer snacks puede ayudarte a sobrellevar el hambre entre comidas, pero no dejes que sustituya una comida completa.

Deja de fumar. Los estudios demuestran que al dejar de fumar puedes restablecer las funciones de tu corazón a unas condiciones similares a los años en que no fumabas. Respirarás mejor, reducirás tu posibilidad de enfermedades del corazón, cáncer y más. Por supuesto, si no eres fumador, aléjate de aquellos que sí lo son. Los fumadores pasivos están igualmente expuestos a riesgos: no dudes en decirle a aquellos que fuman que no lo hagan delante de ti.

Haz ejercicio a diario. No tienes que ser un deportista profesional, pero sí puedes tomarte 15 ó 20 minutos para hacer algo de ejercicio cada día. Camina, baila, sal a correr, juega a fútbol o cualquier otra cosa que haga que tu corazón se mueva por un tiempo.

Duerme. Dormir al menos 8 horas cada noche puede alargar tu vida. Tu cuerpo necesita tiempo para “recargarse” cada noche y poder comenzar fresco y llego de energía para enfrentarse a un nuevo día.

Dedícate tiempo. Toma algún tiempo de tu ocupada agenda. Cuando lo hagas, elimina cualquier posibilidad de intromisión: desconecta el teléfono y apaga el celular si hace falta. Cierra los ojos, respira profundo y deja que tus pensamientos floten. Puedes practicar meditación o yoga, o relajarte en un baño caliente con aromaterapia. Cuando te llegue un pensamiento, aléjalo flotando a la deriva.

La migraña y el yoga

Es un hecho que el yoga cura varias enfermedades. Sobre todo es muy reconocido su beneficio en las enfermedades crónicas, como el reumatismo, el asma, la hipertensión y la migraña, entre otras.

La migraña es una enfermedad muy común, más aún en la actualidad, combinada con el estrés diario, la mala alimentación y el aumento de los trastornos hormonales y alérgicos, todos ellos latentes en la sociedad moderna.  Se trata de una enfermedad neurológica, donde las arterias del cuello y de la cabeza se inflaman, provocando un intenso dolor al dilatarse.

La jaqueca o migraña, es una enfermedad aparentemente sin cura. Sin embargo, está probado que pacientes que practican yoga diariamente, logran controlar la enfermedad al punto de la plena desaparición de los síntomas.

No se debe practicar las asanas o posturas de yoga durante una crisis de migraña.  Se debe evitar todo ejercicio o presión sanguínea sobre la médula ósea, o sobre las arterias craneales durante la crisis de jaqueca.  Por eso este ejercicio o asana se debe practicar cuando NO se tiene migraña, como un remedio preventivo.

La asana primordial para la cura de la migraña es la SIRSASANA, o parado de cabeza.  Esta postura provoca que gran presión sanguínea corra por las arterias de la cabeza, fortaleciéndolas y rejuveneciéndolas.

Muchas personas mayores no se sienten capaces de hacer esta postura, pero con algo de práctica, todos estamos capacitados para hacerla y  pronto notará que realmente no es tan difícil.

Al inicio, cuando el practicante no puede controlar el peso del cuerpo sobre la cabeza, se debe practicar el ejercicio junto a una pared, apoyando el talón de los pies contra la pared para no perder el equilibrio.

La Sirsasana se logra mediante cinco pasos.

En primer lugar, uno debe sentarse en el suelo, sobre los muslos.

1-    Coloque las manos en el suelo y júntelas entrelazando los dedos, creando un triángulo con los codos apoyados en el piso.

2-    Coloque la cabeza entre las manos, apoyando la parte frontal del cráneo en el piso (es importante que sea la parte frontal la que se use de apoyo y no la parte superior de la cabeza). Se acurruca el cuerpo creando un ovillo.

3-    Estire las piernas y eleve las caderas creando un triángulo con todo el cuerpo, sin levantar la cabeza de entre las manos.

4-    Acerque los pies caminando de puntillas, poco a poco, hacia adelante, elevando cada vez más las caderas. Eleve de un salto ligero los pies y recoja las piernas en una contracción del abdomen, juntando los muslos, controlando el peso del cuerpo y el equilibrio con el abdomen.

5-    Estire las piernas hacia arriba lentamente manteniendo el equilibrio. Controle la postura lo más derecha posible.

Puede aguantar la postura por un minuto o menos. Lo importante es sentirse cómodo en la misma y no forzar el cuello, ni presionar ninguna zona de la cabeza de manera desagradable.

Al bajar los pies es importante mantener la cabeza baja por unos minutos entre las manos, como en el paso número 2, porque si levanta la cabeza rápidamente puede producirle náuseas y mareo.

Si aún después de intentarlo, usted siente que le es difícil lograr el parado de cabeza,  puede optar por la postura mediadora: La sarvangansana (la vela).  La Sarvangansana es una asana que tiene también gran efecto en el mejoramiento de la migraña, aunque no tan profundamente como la Sirsasana.

Superar los efectos de la quimioterapia

Aunque la quimioterapia es comúnmente conocida en la lucha contra el cáncer, este tipo de tratamiento con sustancias químicas se administra también para superar la tuberculosis y otras enfermedades autoinmunes. Si bien aporta grandes beneficios contra estas enfermedades, desafortunadamente también implica desagradables efectos secundarios. Lo más frecuentes suelen ser las náuseas y los vómitos, que suelen afectar a la mitad de los pacientes bajo estos tratamientos.

Las náuseas son una respuesta corporal como forma de protección frente a tóxicos o venenos, las cuales pueden culminar con vómitos. Esto, junto a la pérdida del cabello, es lo que más temor induce frente a la quimioterapia.

Actualmente, la oncología no sólo se centra en la eficacia de los tratamientos, sino también se preocupa por reducir los efectos secundarios. Ignorarlos iría en detrimento de la calidad de vida del paciente, con implicaciones que pueden derivar en transtornos metabólicos, deterioro del estado mental y físico, disminución nutricional y anorexia y alteración de la capacidad funcional.

Diferentes tipos de náuseas.

Tras un tratamiento quimioterápico, el tipo de náuseas y vómitos pueden ser anticipatorios, agudos o retardados. Los anticipatorios suelen desarrollarse antes o durante la quimioterapia, como consecuencia de los olores tras el tratamiento, ya sea el olor de la habitación, el alcohol u otros. Los más comunes suelen ser los agudos, los cuales se producen durante las 24 horas siguientes al inicio de la quimioterapia. Sobretodo dependen del tipo de fármaco, la hora de la administración y de la dosis. Las náuseas y vómitos retardados, conocidos también como crónicos, suelen darse un día después de recibir el tratamiento.

Aun así, cabe recalcar que no todos los pacientes sufren estas molestias. Pueden darse casos en que no existen ni siquiera náuseas.

Terapias complementarias.

Aparte de los tratamientos médicos, existen terapias complementarias que pueden ayudar a aliviar al paciente. En general, los avances médicos han posibilitado que los tratamientos hayan mejorado los efectos secundarios, comparado con el pasado. Aunque todavía se investigan más y mejores métodos, por el momento se conocen los antagonistas de la serotonina, los corticoesteroides y los inhibidores del receptor NK-1.

Existen otras terapias complementarias que también pueden ayudar al paciente, pero que NO SUSTITUYEN otros tratamientos médicos. Su efectividad clínica no está totalmente demostrada, pese a que sí pueden ayudar a aliviar los síntomas derivados, tales como la acupuntura, acupresión (similar a la anterior pero con presión de manos o codos), técnicas de relajación, musicoterapia ó el uso terapéutico del cannabis (aprobado según países o regiones).

Otras terapias alternativas, sin base científica probada, son la hipnosis, la aromaterapia, el ginger (planta de alta tradición medicinal) y el ejercicio. El mero hecho de que algunas de estas terapias ayuden a relajar el organismo tras la quimioterapia es ya de por sí altamente beneficioso.

Ejercicio y alimentación.

Conseguir sobrellevar mejor la quimioterapia depende, en gran parte, de la voluntad del paciente por procurar una alimentación adecuada y una apropiada actividad física. Respecto a las comidas, se recomendable evitar alimentos dulces, fritos o ricos en grasas, al igual que los aromas muy fuertes. Tanto al comer como al beber, debe hacerlo despacio, en pequeñas cantidades y a lo largo del día. Es aconsejable comer antes de la quimioterapia y que espere mínimo una hora después de la sesión para comer o beber de nuevo.

Para mejorar la sensación de náuseas, son aconsejables bebidas frías y con gas, ya que provocan una ligera mejoría, particularmente al tomarlas en cantidades pequeñas aunque frecuentes. Hidratarse apropiadamente ayuda a reducir esa sensación poco agradable, aunque un exceso tiende a provocar el efecto opuesto.

El ejercicio físico dependerá de la situación de cada paciente. Un fisioterapeuta cualificado podrá ayudarle a determinar el ejercicio idóneo según su situación. Es bueno reposar para mejorar los síntomas de cansancio, náuseas y vómitos, pero si se siente bien podría ser beneficiosa la actividad física, desde ligeros paseos a la natación o gimnasia acuática, sin duda muy recomendable.

Hipertensión en el embarazo

El aumento de tensión durante el embarazo, conocido como preeclampsia, puede acarrear serios problemas en los órganos de la persona que lo padece.

Durante el embarazo, se produce un incremento de hasta 7 litros en la cantidad de sangre. Este hecho, que en una persona adulta normal supondría un peligro, es algo se sobrelleva durante el embarado mediante la dilatación de los vasos sanguíneos, permitiendo al corazón un funcionamiento más relajado.

La hipertensión en el embarazo viene provocada cuando los vasos sanguíneos no responden a este estímulo de relajación o dilatación, contrayéndose y causando la preeclampsia. Esta situación era en el pasado la principal causa de muerte durante el embarazo, y aunque hoy en día puede ser controlado mejor, igualmente puede ocasionar graves problemas en la madre.

En ocasiones, el tratamiento implica la extracción del feto para asegurar la salud de la madre, lo cual generalmente se traduce en el nacimiento de un bebé prematuro con un peso más bajo de lo normal.

Causas de la hipertensión en el embarazo.

Una de las razones que se atribuyen a la preeclamsia es una mala implantación de la placenta. Así mismo, es la situación con mayor gravedad, ya que provoca un retraso en el crecimiento del feto y suele ocurrir a los 7 u 8 meses de embarazo.

Aquellas embarazadas que ya tenían previamente hipertensión arterial, así como las madres obesas, tienen un riesgo más alto de desarrollar esta enfermedad.

Recomendaciones generales.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) presenta unas recomendaciones básicas, como dejar al menos dos años de intérvalo entre gestaciones para permitir que el cuerpo se recupere y regrese a un estado funcional óptimo. Igualmente no se recomienda un período superior a los 5 años. Aquellas mujeres embarazadas mayores de 35 años de edad, y especialmente cuando se trata del primer hijo, corren un mayor riesgo de sufrir hipertensión durante el embarazo.

En definitiva, recuerde siempre consultar con su doctor y hacerse chequeos regulares durante los meses de gestación. Una salud óptima de la madre repercutirá en un bebé más sano al momento de nacer.

10 consejos para eliminar el acné

El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel, muy común en la pubertad, que afecta al 80% de las personas en algún momento de sus vidas. Con el paso del tiempo, el acné tiende a desaparecer o, al menos, disminuir, aunque existen casos en que este problema se puede prolongar ya en el etapa adulta.

Los siguientes consejos pueden ayudarle a reducir los niveles de acné y conseguir una piel más sana:

1. Trate de mantener limpia la cara. No se toque excesivamente y procure no apoyar las manos en la barbilla o mejillas. Durante la noche, intente mantener el cabello lejos de su cara.

2. Lávese la cara dos veces diarias, empleando un jabón adecuado. El jabón de azufre acondicionado es ideal para combatir el acné. En pieles grasas, se recomienda el uso de jabón con peróxido de benzoilo. Evite las esponjas ásperas. Tenga también en cuenta que el lavado excesivo de la cara puede estimular las glándulas sebáceas, incrementando los niveles de acné.

3. En la medida de lo posible, trate de evitar el maquillaje. Este tipo de productos tienden a tapar los poros, produciendo más puntos negro y espinillas. Si necesita usarlo, trate de conseguir maquillajes con base de agua, limpiando los pinceles con regularidad y siguiendo siempre una higiene apropiada, lavándose la cara antes de dormir.

4. Evite los productos aceitosos, tales como pomadas de pelo o aceites concentrados en cremas hidratantes faciales.

5. No presione ni frote los ganos, ya que de esta manera la infección y el sebo se extienden por debajo de la piel y pueden provocar más granos. Además, existe el riesgo de dejar cicatrices en la cara.

6. Vigile su alimentación. En muchos casos la alergia a determinados alimentos puede provocar acné muy grave. Evite también la comida muy grasosa o picante. Estudios recientes muestran que otra de las causas del acné puede ser la leche, debido a las hormonas, al igual que alimentos con alto contenido de yodo, como pescados y mariscos. Azúcares, alimentos fritos o carnes deben consumirse con moderación. Algunos alimentos recomendados que pueden contribuir a aliviar el acné son los vegetales verdes y alimentos ricos en zinc.

7. Beba agua. El agua tiene en general muchas propiedades saludables para el cuerpo. Tomar al menos 8 vasos de agua diarios ayuda a limpiar el organismo, transportando el material de desecho de nuestro cuerop y ayudando a prevenir o curar el acné.

8. Haga ejercicio. No sólo le ayudará a mejorar la circulación sanguínea sino que también favorecerá la eliminación de toxinas.

9. Evite el estrés. Es lógico que hoy en día es algo difícil de conseguir, pero llevar una vida relajada no sólo se traducirá en una piel más suave, tersa y libre de acné, sino que reducirá la incidencia de otro tipo de enfermedades asociadas.

10. Disfrute del sol y el aire fresco. Su piel necesita vitamina D, y el sol es una excelente fuente de este tipo de vitamina. La oxigenación de la piel es fundamental, evitando siempre quemarse al sol, ya que esto curte la piel y dificulta la exfoliación, bloqueando los poros.

Cómo aliviar el dolor de espalda

Según informes sobre la salud y seguridad en el trabajo, se indica que hasta un 90% de las personas sufren o sufrirán dolores en la espalda en algún momento de sus vidas. Esta situación afecta nuestras actividades diarias reduciendo nuestra comodidad y calidad de vida.

Los trastornos lumbares son provocados por múltiples causas, tales como lesiones, posturas inadecuadas, esfuerzos excesivos, movimientos repetitivos o, por increíble que parezca, incluso la falta de actividad.

Actualmente se fomenta la educación preventiva tanto en el ámbito laboral como en el educativo, lo cual evita lesiones tanto musculares como óseas si se practica y mantienen hábitos saludables apropiados.

Un peso adecuado y una dieta rica en fibras y vegetales es el primer paso para prevenir futuros inconvenientes lumbares. El calzado cómodo es fundamental, siendo los tacones altos una fuente de problemas de espalda provocados por una posición antinatural, lo cual también ha de tenerse en cuenta a la hora de dormir: use un colchón firme y una almohada bajo el cuello que permita una posición natural y relajada.

Tanto en el trabajo como en casa, utilice sillas con respaldo y siéntese derecho, apoyando la espalda. Si debe levantar algo pesado, hágalo con sumo cuidado y trate de pedir ayuda. Siempre es mejor empujar un objeto pesado que tratar de levantarlo, pero si ha de hacerlo ayúdese de ambas manos y flexione las piernas, levantándose con la espalda erguida.

Cuando el dolor comienza, se recomienda aliviarlo con hielo durante una media hora, cambiando a una terapia de calor tras las primeras 48 horas en caso de que el frío no haya obtenido resultado. Tenga en cuenta que un dolor de espalda que dure más de 2 semanas es un signo preocupante, por lo cual no dude en consultar a su médico para descartar posibles causas más graves.

Consejos para evitar la obesidad infantil

Los niveles de obesidad y sobrepeso han alcanzado niveles alarmantes, según los propios análisis de la Organización Mundial de la Salud. Con semejantes estimaciones, es lógico pensar que si los padres no mantienen un régimen alimenticio saludable, sus hijos tampoco lo harán.

Los hábitos alimentarios durante la infancia son determinantes para establecer los patrones futuros en la adolescencia y madurez. Es por eso que una vez establecidos unos hábitos apropiados, será más fácil mantenerlos.

Muchas familias consideran que tener un hijo gordito es señal de que está sano, fuerte y bien alimentado, cuando en realidad los expertos en nutrición infantil están en desacuerdo con esta mentalidad. La obesidad infantil es una enfermedad cada vez más extendida, cuya incidencia se ha duplicado en los últimos años.

En Estados Unidos el problema ha adquirido una trascendencia desmesurada, mientras que en Europa países como Italia, Grecia o España han visto crecer su población infantil con problemas de sobrepeso.

En general, una mala alimentación suele reflejarse en el peso del niño, así como en su talla, aunque ésta última es menos sensible a una nutrición excesiva o deficiente, a no ser que la dieta inadecuada se prolongue en el tiempo. Lógicamente, cuando la alimentación es insuficiente, el peso se verá mermado, mientras que sucederá lo opuesto si toma más alimentos de los que el organismo necesita.

¿Qué provoca la obesidad infantil?

Los niños y adolescentes suelen mantener una dieta con un alto consumo de productos lácteos, carne, papas fritas, ciertos jugos de frutas, galletas, dulces, refrescos azucarados, etc… Por el contrario, el consumo de legumbres, frutas y hortalizas suele ser mínimo. Es importante que, desde una edad temprana, los padres insistan en incluir los vegetales y frutas naturales en la dieta de los hijos, ya que así podrán adquirir poco a poco el gusto por este tipo de alimentos.

Pero no sólo una alimentación inadecuada es la causante de la acumulación de grasa corporal y sobrepeso generalizado. Las innumerables actividades sedentarias a las que los niños y jóvenes se ven expuestos no ayudan a quemar calorías: televisión, videojuegos y la inactividad física en general.

En resumen, una educación paterna apropiada ayudará a crear hábitos alimenticios saludables, así como una mayor exposición a ejercicio físico favorecerá la quema de grasa, el incremento de masa muscular y la elasticidad. Pero sobretodo, las costumbres transmitidas a los más pequeños cuando aún son niños será lo que más les ayudará a mantener una vida sana de mayores.