El banco en su móvil

Una de las grandes ventajas de vivir en un país desarrollado como EE.UU. es la simplicidad y la comodidad con que pueden efectuarse las tareas más cotidianas, como por ejemplo, consultar su saldo bancario desde su casa.

Desde su casa… o desde cualquier lugar, porque algunos bancos ya han comenzado a implementar un sistema de banca a través del teléfono celular, un servicio que permite a los clientes no sólo saber de cuánto dinero dispone en su cuenta sino también hacer transferencias entre su cuenta de cheques y su cuenta de ahorros, o viceversa.

En esta época en que el uso de las tarjetas de cajeros automáticos o ATM se usan con frecuencia inusitada, es siempre recomendable saber el balance de la cuenta previo pago en el supermercado, la tienda de ropa o la farmacia. Esto impedirá los indeseados sobregiros que, muy probablemente, implicarán pagos de comisiones a su entidad bancaria.

La banca móvil es práctica y sencilla de usar. Por ejemplo: supongamos que usted olvidó verificar su saldo y realizó una compra grande. Su balance ha descendido por debajo de una cantidad apropiada (previamente establecida por usted), así que el sistema automático le enviará un mensaje a su celular avisándole de este hecho o incluso proponiéndole una transferencia inmediata de su cuenta de ahorros a su cuenta de cheques, para evitar así quedar en “números rojos”.

Con sólo enviar un mensaje de inmediato, sus fondos podrán ser transferidos y su cuenta dejará de estar en riesgo de sobregiro. Una gran ventaja asegurada.

Y hablando de seguridad, no pienses que cualquier banco ofrecería este tipo de servicio sin dar las mínimas garantías a sus consumidores. La banca móvil ofrece las mismas barreras de seguridad que le ofrece la banca on-line, la que probablemente haya usado en más de una ocasión, confiriéndole un acceso total a su dinero.

Antes de usar este tipo de servicio, consulte el costo con su entidad bancaria. Si bien ellos pueden (y deberían) ofrecérselo de manera gratuita como un servicio añadido, usted sí podría incurrir en gastos derivados del uso de datos de su proveedor de servicio de telefonía celular.

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Abrir una cuenta de banco en EEUU

Hoy en día, más que nunca, los flujos migratorios arrastran a miles de hispanos desde sus países a otros lugares donde aspiran a ganarse la vida. Muchos de ellos, sólo desean crear un hogar donde poder establecerse con sus familias o, en caso de viajar solos, poder enviarles algo de dinero para ayudar en las necesidades económicas.
Afortunadamente, para todos esos hispanos desplazados, algunos bancos están ofreciendo la posibilidad de abrir cuentas bancarias con las matrículas consulares de sus países de origen, así como otro tipo de identificación común, tal como un recibo de la cuenta de la luz, teléfono o agua. Así pues, ciudadanos de países como México, Guatemala, Ecuador, El Salvador o República Dominicana podrán encontrar grandes beneficios en una cuenta bancaria. Otras formas de identificación que también podrían ser aceptadas son pasaportes y el número de identificación de contribuyente o TIN.
Para empezar, la seguridad de poder depositar sus ahorros en un lugar donde se encuentren a salvo de robos o accidentes. Así mismo, el pleno acceso al dinero en la sucursal o en los cajeros automáticos les ofrecerá la conveniencia de disponer siempre de un lugar donde obtener dinero en efectivo de su cuenta bancaria mediante su tarjeta de débito. De esta manera, en lugar de hacer los pagos más comunes mediante giros postales, podrán usar su cuenta de cheques, ahorrando unos dólares en cada transacción.
Igualmente podrá ahorrar si su objetivo es enviar dinero al extranjero, ya que en su banco probablemente le ofrecerán mejores condiciones que en compañías cuyos ingresos se limitan al cobro de comisiones por envío de dinero.
¿Cuál es la mejor manera de elegir un banco? Nuestra recomendación es siempre fijarse en el número de sucursales y cajeros automáticos de que dispone la entidad, ya que el retiro de dinero en cajero ajenos podría acarrearle el pago de comisiones innecesarias.
Otra cosa a tener en cuenta es el servicio al cliente en español, ya que el hecho de que le atiendan en su idioma le ayudará a comprender y resolver cualquier tipo de eventualidad con su cuenta.

No pagar la hipoteca como estrategia financiera

Apenas un año después de que la administración Obama desvelara su ambicioso plan de rescate, los embargos de propiedades siguen batiendo records. Se reportaron peticiones de embargo en más de 2.8 millones de propiedades en 2009, un 21% más que el año anterior y un 120% más que en 2007. Con cerca del 10% de las hipotecas con pagos atrasados, lo cual es un nuevo record, aún hay más dueños de casas encaminados irremediablemente hacia el embargo este año.

Los dueños de viviendas se han visto involucrados en un embargo por varias razones. Algunos compraron propiedades que no podían permitirse. Otros perdieron sus trabajos y no tenían forma de efectuar los pagos de la hipoteca. Pero a medida que la crisis avanza, ha surgido una nueva situación: muchas personas tienen el dinero para pagar la hipoteca pero simplemente deciden dejar que la casa se pierda, lo cual conviene más para su situación financiera.

Cabe recordar que en EE.UU. el dueño de una casa embargada es únicamente responsable por la propiedad cuyos pagos no se han efectuado. Si bien su crédito resultará perjudicado, el resto de sus bienes y su nómina permanecerán intactos. En otros países, como España, la pérdida de la vivienda no necesariamente implica que el dueño en problemas quedará libre de otras cargas. Si dispone de otros bienes, estos podrían también ser embargados, al igual que su nómina en el trabajo, hasta saldar la deuda original con el banco.

Pero regresando a EE.UU., comprobamos que el número de “impagos estratégicos” se ha duplicado a 588.000, de 2007 a 2008. Estudios recientes demuestran que más de una cuarta parte de los impagos fueron debidos únicamente a medidas estratégicas financieras.

El caso de tomar como estrategia dejar de pagar está ligado a un valor negativo de la vivienda, o deber más del valor de ésta. Con los precios de vivienda a nivel nacional un 30% por debajo con respecto a 3 años atrás (incluso un porcentaje mayor en determinados mercados), una gran parte de las propiedades actuales se encuentran en esta situación. Cerca de 1 de cada 4 hipotecas cuentan actualmente con un valor negativo de la propiedad a la que están ligadas. Así pues, en lugar de seguir haciendo pagos en una inversión que vale significativamente menos que lo que se pagó originalmente por ella, muchos sencillamente están tirando la toalla.

Por ejemplo: una pareja joven con dos niños paga $585,000 por una vivienda de tres habitaciones en Salinas, California, en enero de 2006. Con pagos mensuales de $4,300, sin pago inicial y una hipoteca fija a 30 años a un interés del 6.5%, más impuestos y las deudas habituales de una familia… su situación financiera queda sin duda apretada.

Después de la explosión de la burbuja inmobiliaria, su casa ahora está valorada sólo en $187,000, pero todavía deben $560,000. Otras casas en el vecindario también se han devaluado. Si la pareja quisiera comprar una casa similar, digamos una casa cercana por alrededor de $179,000, sus pagos mensuales serían menos de $1,200, frente a los $4,300 que pagan actualmente. Obviamente, tras enfrentarse a un embargo, su crédito probablemente les impediría que nadie les prestara el dinero necesario para comprar la nueva casa a corto plazo, así que tendrían que rentar una. De esta manera, podrían encontrar una propiedad similar a la suya por alrededor de $1,000 mensuales.

Claro está que el argumento en contra de esta estrategia aplica directamente a la ética: prometiste pagar tu préstamos cuando aceptaste los términos y pactaste el precio de compra, y es tu responsabilidad hacer todo lo posible para seguir pagando. Lógicamente, este es fundamentalmente el argumento de los bancos y entidades que los apoyan, ya que ellos no dudaron en lucrarse durante la burbuja con préstamos ilógicos y ahora pretender dar lecciones de moralidad. Eso, sin duda, sin mencionar las ayudas económicas entregadas a los bancos por el gobierno con el fin de ayudar a los dueños de viviendas con problemas, lo cual al final se ha traducido en un gran porcentaje en mayores beneficios para los bancos y ayudas dadas con cuentagotas para las familias necesitadas.

Lo mejor para proceder en estos casos es conocer la situación del mercado en este momento y evaluar el valor actual de la vivienda. Piense que, aunque su crédito se dañe por años y le impida adquirir una vivienda, quizás pueda vivir más feliz y holgadamente rentando una casita, probablemente incluso más grande de la que dispone hoy día.