Diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”.

 

En más ocasiones de las que debería, me encuentro con frases donde, quien las escribe, confunde la ortografía de “hay”, “ay” y “ahí”. Con la popularidad creciente de Facebook, Twitter, e-mails y mensajes de texto, los errores (y horrores) ortográficos se hacen más patentes.

 

 

 

 

¿Cuál es la diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”?

 

“Hay” proviene del verbo “haber”, en tercera persona del singular:

–       Hay manzanas.

–       Hay cinco personas.

–       Aquí hay mucho ruido.

También implica un deber o necesidad:

–       Hay que ir. (Tengo que ir.)

–       Hay que verlo para creerlo. (Tengo que verlo para creerlo.)

–       Hay que viajar temprano. (Tengo que viajar temprano.)

 

 

“Ay” es una interjección que normalmente se emplea para denotar dolor o aflicción:

–       ¡Ay qué daño!

–       ¡Ay de mí!

–       ¡Ay si te agarro! (en esta ocasión como amenaza).

 

“Ahí” es un adverbio de lugar, y es más fácil de reconocer ya que su pronunciación cambia. En esta palabra, el acento está en la “í”, a diferencia de las anteriores:

–       Ahí te quiero ver.

–       No te muevas de ahí.

–       Ahí yo no me meto.

 

 

Truco: una frase que les ayudará a recordar: Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

 

Cómo crear gratis tu página web en Flash

Antes, para poder crear una página web en Flash tenías que tener conocimiento del programa, lo cual era una tarea larga, tediosa y nada fácil. Afortunadamente, ahora puedes hacer tu página sin saber nada de programación y además totalmente gratis.

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Errores y horrores ortográficos

Últimamente ha habido muchos cambios en nuestro querido idioma español (con polémica por las nuevas normas ortográficas incluída), pasando por novedades en el nuevo diccionario de la RAE previsto para 2013 con una mayor predominancia de términos de Hispanoamérica.

En lo que sí parecemos estar todos de acuerdo es en que la unidad del idioma nos beneficia a todos, e incluso publicamos recientemente los resultados de nuestra encuesta sobre el Spanglish.

Para aliviar un poco la tensión acumulada, aquí les muestro una serie de errores garrafales de ortografía que sin duda harán reír a más de uno.

Diccionario de Mexicanismos

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), considerada la segunda más importante de Latinoamérica y con la comunidad de Castilla y León (España) como región invitada, ha sido el escenario perfecto para la presentación de obras valiosas, entre ellas, el nuevo Diccionario de Mexicanismos preparados por la Real Academia de la Lengua Española.

Contiene casi doce mil entradas con artículos lexicográficos y más de 18,500 acepciones en su primera edición. Algunos de los ejemplos que incluye este compendio explican incluso la idiosincrasia del pueblo mexicano según explicó la investigadora Concepción Company:

“El eje central que estructura el español de México es sin duda el sexo y, ojo, un sexismo machista. Hay por ejemplo más de 200 denominaciones de pene, casi 250, pero no llegan a 30 las denominaciones para el órgano sexual femenino.”

Está integrado por un 60% de locuciones, voces, acepciones y frases provenientes del altiplano central de México y un conjunto de regionalismos.

Algunos de los vocablos incluidos en el compendio son: aguas, chido, híjole, simón ese para un sí enfático, muy padre, güey, una madresita para referirse a una cosa insignificante, chingao para significar sorpresa, de a como no, de a como nos toca, chido, poca madre, chelas, órale, a güevo, que onda, mano para referirse a un amigo, etc.

El Diccionario de Mexicanismos expone vocablos y frases utilizados tanto en los niveles más cultos de la sociedad mexicana, como en los más populares, íntimos y coloquiales.

Entre los más contentos con el nuevo diccionario de mexicanismos está Jaime López, cantautor tamaulipeco pero chilango por adopción, quien califica al diccionario como “una muestra institucional, si se quiere, pero con la que se da un orden y se fijan reglas para hablar mexicano”. En broma, dijo que espera que ahora si se entienda su famosa canción Chilanga banda: “Ya chole, chango chilango: qué chafa chamba te chutas; no checa andar de tacuche y chale con la charola”.

Encuesta: ¿Qué opinas del Spanglish?

El pasado mes de octubre realizamos una interesante encuesta entre nuestros lectores para saber cuál es la opinión generalizada sobre el Spanglish. Pues bien, ya es hora de desvelar los resultados y comentar acerca de este curioso fenómeno que no solo se da en EE.UU., sino que también alcanza parte de Hispanoamérica, aunque en menor medida, ya que aquí no podemos hablar del spanglish propiamente dicho, sino más bien de una invasión constante y progresiva de vocablos del habla inglesa.

Palabras como líder, suéter o mánager (del inglés leader, sweater y manager) han pasado a cobrar vida en el idioma español tras una adaptación ortográfica a nuestra pronunciación. Son ampliamente usados, de igual modo, vocablos como fútbol, bistec, iceberg, sándwich o apartamento, todas recogidas en el Diccionario de la Real Academia Española.

Aparte de estas palabras ya establecidas en el habla formal, encontramos que una inmensa mayoría los encuestados afirma usar en mayor o menor medida palabras provenientes del inglés, si bien apenas un 9.1% fue categórico en afirmar que emplean el intercambio de frases, modismos o palabras con regularidad (lo cual en suma se reconoce propiamente como spanglish).

En los resultados generales, un 72% de los participantes en la encuesta opinaron que el spanglish perjudica de una u otra forma al español, atribuyendo su uso frecuente a la pereza a la hora de pensar las palabras en el idioma correcto, ya que resulta más fácil mezclar inglés y español ante cualquier duda lingüística en uno de los dos idiomas. Por otro lado, la falta de dominio de una de estas lenguas es otra razón clara que potencia el uso del spanglish. De estas situaciones es desde donde surgen palabras como tipear, frisar o printear, todas ellas adaptaciones literales -e incorrectas- del inglés al español.

La percepción generalizada de este híbrido lingüístico es relativamente mala, con un 35.5% de personas que lo califican como un mal empleo de los idiomas. Un 40.9% opinó, sin entrar en valoraciones excesivamente críticas, que es puramente una evolución lógica del habla, algo que sin duda se ha repetido a lo largo de la historia con otras lenguas.

Ya entrando en el campo de la cultura, el surgimiento de autores que deciden escribir sus obras en spanglish ha desatado sentimientos contradictorios, si bien la norma sigue siendo la oposición a su uso, con un 29.6% de personas que opinaron que era una mala influencia para los más pequeños, unido a un 27.9% que lo calificó de una falta de respeto para el idioma.

Nos guste o no, lo cierto es que el idioma es algo que se encuentra siempre en plena evolución, y los propios académicos de la lengua se suelen mostrar abiertos a nuevas incorporaciones al diccionario. Recientemente han variado el uso de las tildes en monosílabos o hasta la correcta pronunciación de ciertas letras del alfabeto -excluyendo de él las polémicas “ch” y “ll”- e incluso se prevé que la próxima actualización del Diccionario de la Real Academia Española, prevista para el 2013, le otorgue mayor fuerza al español de Hispanoamérica.

Afortunadamente, este tipo de acciones ayudan a potenciar la unidad de la lengua española, la cual en nuestros días se alza como una de las más importantes del planeta.

El español de Latinoamérica cobra fuerza en el nuevo diccionario de la RAE

La última actualización del diccionario de la Real Academia Española está previsto que salga en 2013. Con él, se incrementarán los términos procedentes de Latinoamérica y se reducirá el peso del vocabulario proveniente de España. Según el propio presidente de la Academia, Víctor García, “habrá más palabras procedentes de América, americanismos, y menos localismos españoles”.

Durante un evento de presentación del “Diccionario de Americanismos”, se resaltó que la estrategia actual de la RAE es preservar la unidad del español en todas sus variantes. Así pues, la Academia pretende unificar bajo un mismo volumen y reglas las diversas formas de hablar una lengua no sólo en España, sino en toda América.

Con el fin de alcanzar la mencionada unidad lingüística, amenazada por las variaciones regionales y la distancia entre España y el resto de países, los académicos del nuevo continente lograron convencer a la Real Academia Española de que se abra la influencia del resto de academias de América. Por esta razón, en el próximo diccionario de la RAE previsto para 2013 se incluirán muchos menos términos considerados “peninsulares”, los cuales pasarán a denominarse “localismos españoles” y tendrán el mismo grado de corrección que palabras locales de países como México, Perú o Colombia, por ejemplo.

Este giro supone la confirmación del abandono de la supremacía del Estado español en el establecimiento de la ortografía y vocabulario del español, lo cual representa una nueva visión lingüística en Hispanoamérica, ya que hasta ahora se había mantenido dependiente de España no sólo en las referencias lingüísticas sino también en las literarias.

El respeto a la infancia

Una de las cosas que me impresionan en EE.UU. es el cuidadoso sistema de circulación en zonas escolares. Durante las horas de entrada y salida de los colegios, los límites de velocidad se encuentran restringidos a apenas 15 mph (unos 25 kph), con guardias de seguridad que cuidan los pasos de peatones -con uniforme amarillo y silbato incluídos- para detener el tráfico cada vez que un viandante pretende cruzar la calle.

No diré que en hora punta no hay caos con tantos autos tratando de dejar a los niños (especialmente en Miami), pero sí me parece un sistema más organizado de lo que he vivido en otros países. Eso evita, al menos, que imprudentes o despistados se excedan, poniendo en peligro la vida de los más pequeños.

Otra cosa al respecto que me llama la atención son los autobuses. Todos amarillitos, como en las películas, bien identificados como transporte escolar. Y al momento que un autobús de estos para y extiende la señal de STOP que tiene adherida a los lados, todos los vehículos se detienen como si se entrasen frente a un semáforo en rojo.

Todo un espectáculo. Bien por aquellos que cuidan a nuestros hermanitos/as, hijos/as, sobrinos/as, etc… Recuerden que los niños de hoy son los hombres del mañana, y que su educación forjará su carácter. Que sea para bien.

Libros digitales: se acabó el compartir

La magia de los libros es casi única. Hay pocas cosas que nos ofrezcan tanto por tan poco. Y lo mejor de ellos es que, una vez leídos, no sólo podemos recomendarlos sino también compartirlos con amigos y familiares. ¿O deberíamos hablar en pasado? Con las nuevas tecnologías y los actuales libros electrónicos, algo tan básico como el préstamo queda reducido a un puñado de códigos de seguridad y barreras legales.

Hace poco compré varios libros electrónicos, ávido de tenerlos lo antes posible y sin ni siquiera tener que salir de casa. Pensé que recibiría un archivo que posteriormente podría imprimir para poder leerlo tranquilamente en mi cama (soy de los que no se sienten cómodos con la literatura en pantalla brillante). Para mi sorpresa, este tipo de ejemplares sólo pueden leerse en programas o aparatos diseñados para ello: Nook, Kindle y otros que van apareciendo.

Lo curioso es que no sólo no podremos compartirlos con otras personas, sino que además ni siquiera son compatibles entre ellos. Cada uno tiene su aparatito y, en su defecto, su propio e-reader (entiéndase, el dichoso programita para leerlo en la computadora).

Ahora, hasta el iPad pretende posicionarse como un e-reader y compite con los otros dos mencionados. Reconozco que algunos de los títulos son más baratos que sus equivalentes tradicionales, pero si contamos con el precio del lector, las cuentas se disparan.

Cuando era niño, recuerdo perderme entre los estantes de libros de mi padre para tratar de encontrar algo que me sorprendiera. Desde manuales de psicología hasta libros de animales. Toda una experiencia. Algunos alegarán que podría hacerse lo mismo con una colección completa de libros electrónicos. A mi se me hace difícil pensar que un niño agarre la computadora para leer… pudiendo jugar.

El Spanglish: una influencia creciente en EE.UU.

En la mayoría de países de habla hispana se emplean constantemente vocablos del idioma inglés, ya sea originarios o adaptados. Eso también sucede en países cuyas lenguas oficiales son otras, pero que se han visto invadidas por la preponderancia del inglés, incluyendo en el habla coloquial (y en algunos casos incluso oficial) diferentes palabras provenientes de este idioma.

Lo que es digno de recalcar es el uso extenso que se hace de un híbrido, el spanglish, en EE.UU., donde tiene predominancia en casi todos los ámbitos donde se encuentran grandes núcleos de población hispana.

El spanglish es un fenómeno cuyo nacimiento ronda, según muchos autores, los años 60. No es hasta principios de los 70 que se tiene constancia objetiva de su uso frecuente, recogido en el Dictionary of American Regional English. Por otro lado, hay quien le otorga un nacimiento prematuro desde poco antes de los 50, siendo su cuna Puerto Rico.

Los lazos del país caribeño con EE.UU. son la base fundamental para que se genere la mezcla de idiomas, ya que la influencia norteamericana en la “Isla del Encanto” es notable. De hecho, ya son reconocidas por la Real Academia de la Lengua Española palabras tan curiosas como “zafacón” (Puerto Rico y República Dominicana. Recipiente para recoger las basuras.), cuyo origen está en las palabras en inglés “safety can”, cuya pronunciación literal desembocó en este nuevo sustantivo.

Es notable mencionar también que ya hay autores que emplean el spanglish para escribir sus libros, así como también existen varias películas en este “idioma”. No es un fenómeno frecuente, pero sí un claro indicativo de que el spanglish se va abriendo camino cada día más.

Traducción automática de inglés a español y viceversa

¿Nunca han estado en una situación en que han querido saber el significado de una frase en otro idioma y han recurrido a programas informáticos para obtener una respuesta? Si bien es sabido que este tipo de software no suele ser fiable al 100% -de hecho en ocasiones los resultados suelen ser desastrosos-, también es verdad que hoy en día el sistema se ha perfeccionado hasta niveles sorprendentes.

Uno de estos sistemas es el que sigue Google, avanzando con la tecnología y proporcionando un traductor propio que, además de bastante acertado, es gratuito. Dos excelentes razones para que lo prueben.

El Traductor de Google ofrece una amplia variedad de idiomas, incluyendo obviamente el inglés y español, cuyas traducciones pueden hacerse indistintamente del uno al otro.

Personalmente, siempre he sido bastante escéptico en torno a las traducciones hechas por computadora, aunque he de admitir que al probar este traductor me sorprendieron sus resultados. Su utilidad probablemente no va más allá de rápidas traducciones para aquellos que no dominan un idioma y quieren una simple aclaración superficial, pero también se trata de una herramienta para que, aquellos que sí lo dominan, puedan conseguir una primera aproximación a la traducción y retocarla con el fin de pulirla o perfeccionarla.

Cuidado con las traducciones automáticas

Eso sí, aclaremos una cosa para evitar equívocos: las palabras “traducción” y “automática” difícilmente deberían ir juntas en una frase. Pretender que una máquina, por muy perfeccionada que esté, perciba –y conciba- toda la profundidad del lenguage, es una tarea inimaginable en este momento.

Habiendo aclarado esto, nos replanteamos el uso de este tipo de programas informáticos, los traductores automatizados, y su potencial uso para aclarar dudas puntuales y efectuar traducciones esporádicas con el fin de cumplir un servicio puntual, urgente y, por qué no admitirlo, superficial.

Puntual, porque no puede pretenderse que este software esté a la altura de un traductor profesional, pero en cambio nos facilita la tarea sin mayores pretensiones pero, también sea dicho, sin grandes gastos. Urgente, porque nos resuelve al instante cualquier duda, con mayor o menor acierto. Y superficial, porque sus alogaritmos rara vez conseguirán descifrar los dobles sentidos, el sarcasmo y el sentimiento del lenguage en palabras de los seres humanos.

En otras palabras, no descarten aprender inglés y, cuando hablen español, asegúrense de hacerlo con propiedad, sin olvidar que tienen a su alcance una valiosa y gratuita herramienta: la Real Academia de la Lengua.