Pintura de pizarra para la habitación de los niños

Ahora, cualquier pared de tu casa puede convertirse en una pizarra para que los más pequeños puedan disfrutar de toda su creatividad. La pintura de pizarra es absolutamente lavable y duradera.

Si quieres que los niños de la casa se diviertan dibujando y coloreando, hay pocas cosas tan sencillas y prácticas como una pizarra donde dejar volar su imaginación. Con este tipo de pintura podrás cubrir casi cualquier pared de tu hogar, ya que se trata de pintura sintética mate que podrás aplicar tanto en paredes como en tableros de madera.

Los más grandes de la casa también podrán usar una zona pintada cubierta con pintura de pizarra para hacer sus anotaciones y poder organizar las tareas de la escuela. Además, puede emplearse como un excelente recurso de decoración, ya que no solo se encuentra en negro o verde –como las pizarras tradicionales- sino que también tendrás a tu disposición colores más alegres y vivos.

El tipo de tiza que suele utilizarse son las regulares que venden en cualquier tienda, siendo idóneas las más blandas, ya que se adhieren mejor a esta pintura. El borrado es igualmente sencillo, pudiendo usarse un paño húmedo o incluso un borrador estándar de los que se usan para borrar en seco.

Pintando la pared de una habitación conseguirás crear una zona creativa aprovechando el espacio que desees y a un precio realmente económico, ya que este tipo de pintura no es excesivamente cara.

Si piensas usarla para pintar la habitación de los niños, es importante que te fijes en que cumple las normas de salud para garantizar que tus hijos no correrán ningún riesgo de inhalar químicos inadecuados.

Sin duda se trata de una propuesta interesante que encantará a pequeños y grandes, además de poder potenciar su capacidad artística y ayudarles a cumplir el sueño de cualquier niño: pintar las paredes de la casa sin riesgo de ser regañado.

Consejos útiles:

–        En la habitación de los niños, asegúrate de que la pizarra esté bajita y sea suficientemente grande como para que los más chiquitos alcancen y tengan un espacio amplio donde dibujar.

–        En la oficina o estudio, puedes pintar un calendario en la pizarra con cuadrados para las fechas. Después, solo tienes que actualizar tus citas borrándolas y poniendo las nuevas.

–        Puedes usar una zona de pizarra en la cocina, para elaborar listas de compra, anotar mensajes telefónicos o incluso recetas.

–        Si lo deseas, puedes añadir un borde de madera para darle un toque personalizado. También es buena idea poner una madera a modo de cornisa donde apoyas las tizas y el borrador.

–        Para delinear apropiadamente la zona que quieres pintar, puedes usar cinta adhesiva de pintura para lograr líneas rectas.

Limpieza del hogar con productos no-tóxicos

Los hogares modernos de hoy en día están cargados de sustancias tóxicas y contaminantes que, supuestamente, han sido diseñadas para hacernos la vida doméstica más fácil. En cambio, el costo de estos productos comerciales con altas cantidades de químicos puede afectar la salud a largo plazo de la familia, así como contaminar el medio ambiente.

El Centro de Estadísticas de la Salud de EE.UU. estima que en este país 1 de cada 3 personas sufren de alergias, asma, sinusitis o bronquitis. El tratamiento para estas condiciones médicas incluye, cómo no, reducir las sustancias químicas que se emplean en el hogar.

Afortunadamente, hoy en día existen una gran cantidad de productos (y cada día surgen aún más en el mercado) los cuales ofrecen soluciones no tóxicas para la limpieza del hogar, del mismo modo que favorecen su reciclaje para reducir también el impacto medioambiental. El uso de estos productos no solo favorece la salud de la familia sino que ayuda a promover una cultura “verde” en las empresas, contribuyendo a conformar una economía sostenible.

Para algunas tareas del hogar existen incluso soluciones caseras para que usted misma pueda fabricar estos productos básicos de limpieza, lo cual dicho sea de paso, podría ahorrarle algo de dinero.

Estos son algunos de los productos seguros para el medio ambiente y para la salud de su familia:

  • Bicarbonato de sodio: limpia y deodoriza.
  • Jabón: el jabón si esencia, ya sea líquido, en polvo o en barra es biodegradable y puede limpiar casi cualquier cosa. Eso sí, hay que evitar jabones que contienen petróleo (y te sorprendería saber cuántos de ellos lo contienen, así que mejor lee los componentes)
  • Limón: es uno de los alimentos más ácidos, efectivo contra la mayoría de las bacterias más comunes del hogar.
  • Vinagre blanco: elimina la grasa, el moho, los olores y algunos tipos de manchas.
  • Harina de maíz: puede usarse para limpiar ventanas, pulir muebles o lavar alfombras.

El divorcio y la separación de bienes

Un divorcio siempre es una situación traumática para quien lo vive. Cuando hay niños, lo mejor es tratar de afrontar los hechos de la manera más sana y honesta posible, ya que éstos se verán afectados por una mala relación de los padres. Otro de los grandes problemas a los que las parejas se enfrentan durante la separación, la cual provoca el mayor número de conflictos, son las finanzas.

La división de los bienes.

Normalmente, todo lo que la pareja adquiere durante el matrimonio está sujero a ser repartido. Como excepciones suelen ser las herencias, regalos a uno de los cónyuges y los bienes adquiridos antes del matrimonio. Al hacer las divisiones, los jueces consideran los ingresos de cada persona, la duración del matrimonio y cuánto ha contribuido cada cónyuge a los bienes materiales de la casa.

No obstante, la legislación varía según países o incluso dentro del mismo. Por ejemplo, existen varios estados en EE.UU. donde las propiedades son automáticamente divididas de manera equitativa entre el matrimonio.

Si pensabas tratar de ocultar ciertos bienes, ya sea evitando mencionar su posesión o transfiriéndolos a otra persona, podría acarrearte problemas legales y penalizaciones, así como forzar una nueva división de propiedades.

El divorcio y las deudas.

Al igual que los bienes, las deudas también pueden ser repartidas en un divorcio. En general, es común que éstas se dividan de manera equitativa, aunque existen estados donde cada cónyuge será responsable por su deuda individual más una parte de las deudas que tengan en común.

Un error frecuente es el seguir manteniendo cuentas juntas después de un divorcio. A primera vista puede parecer lo más sencillo y práctico, pero en situaciones de separación es mejor romper completamente los lazos económicos con la ex-pareja.

Sí es recomendable que, como parte del trato al finalizar el divorcio, se incluya la obligación de pagar cualquier deuda en común. Es posible también tomar parte de los bienes para saldar deudas y así quedar libre de pagos y futuras responsabilidades.

Respecto a la casa, principalmente en EE.UU., es conveniente tratar de venderla antes de que el divorcio se haga efectivo, ya que la ley de impuestos da más ventajas fiscales a los matrimonios, en contraposición con las personas solteras.

Los planes de jubilación.

En dinero en planes de jubilación también forma parte de los bienes gananciales y, por tanto, está sujeto a división en caso de divorcio. Generalmente las cantidades suelen tenerse en cuenta a partir del día en que se contrajo matrimonio y hasta el momento en que este se disuelve.

Para solicitar la división de los planes de jubilación debe hacerse una petición al juez, de manera que impida que uno de los cónyuges retire el dinero. También es posible que la pareja se ponga de acuerdo en no dividir los planes de jubilación o sus beneficios, pero debe hacerse de forma escrita y presentarlo como parte del acuerdo final ante el juez.
Sobre los acuerdos previos al matrimonio.

Cada día está más de moda firmar acuerdos previos al matrimonio, donde se establezcan las condiciones y reparto en caso de divorcio. Normalmente suelen efectuarse en presencia de un abogado para otorgarle mayor validez, y deben ser firmados por ambos cónyuges.

En él podrán incluirse un listado de los bienes que se poseen, así como las deudas, hacer acuerdos finacieros tales como el pago de pensiones en caso de separación, herencias, custodia de los hijos de matrimonios previos y, por supuesto, cómo los bienes serán divididos en caso de divorcio.

Este documento puede ser variado de mutuo acuerdo en el futuro, de manera que se pueda cambiar en función de las circunstancias de la pareja.

Tu bebé y los trastornos del sueño

Si ya eres papá o mamá, seguro has sufrido en alguna etapa de los primeros meses de tu bebé los denominados trastornos del sueño. Tu bebé no quiere dormir sólo, pide mimos, se pone nervioso en la oscuridad o llora quejándose de algún mal: a continuación de detallamos los problemas más comunes y los trucos para poder solucionarlos.

Para empezar, hay que entender qué es lo que está alterando al bebé y así poder actuar apropiadamente según el caso particular, para conseguir establecer una rutina natural del sueño y así romper malos hábitos que, de no ser tratados a tiempo, pueden extenderse indefinidamente.

Debes tener en cuenta que para tu bebé, todo es nuevo. Y novedad, no necesariamente significa algo positivo para él, ya que ha cambiado la comodidad del vientre materno por un mundo totalmente ajeno. Esta es una de las razones por las que, en ocasiones, el recién nacido se despierta y comienza a llorar sin que exista un motivo aparente. La forma de resolver esta situación es transmitirle seguridad. Esto podemos conseguirlo poniéndole algo en la cama con lo que esté familiarizado y que le haga consciente de que se encuentra en un sitio conocido, ya sea una mantita o un muñeco.

Los bebés, sobretodo al principio, suelen comer a intervalos relativamente cortos, con lo cual no es de extrañar que a veces la razón primordial por la que se despiertan es por hambre. Esto conlleva que, durante el proceso en que ya comenzamos a retirarle las tomas nocturnas, se despierte tratando de convencernos de que le alimentemos. Una forma de conseguir que duerma el mayor número de horas de un tirón es retrasándole al máximo la última toma antes de acostarse a dormir.

Otra de las razones que le causa confusión a los bebés durante los primeros tres meses de vida, y razón por la cual suelen despertarse llorando, es la diferencia entre el día y la noche. Para nosotros es algo lógico y que damos por sentado, pero para un bebé que ha pasado los últimos meses en la barriga materna, resulta chocante. Una forma de que comience a adaptarse es si lo acunamos con cariño, dejando que se desahogue y conciliando el sueño poco a poco.

No hay que pasar por alto que existen ocasiones en las que un bebé llora sencillamente porque se siente mal, y para muchos padres primerizos suele ser frustrante conseguir determinar cuándo es este el motivo del llanto. Tómale la temperatura para asegurarte que no tenga fiebre, revisa el pañal regularmente para comprobar que no hay dermatitis o estate pendiente de un simple resfriado que, sin duda, hará que tu bebé comunique su malestar de la única manera que sabe. En los casos de enfermedad, sobretodo cuando ésta se encuentra en su punto álgido, no está mal que lo llevemos a dormir a la habitación de papá y mamá.

Los cólicos son un mal común que suele ser frecuente entre las 3 semanas y los primeros meses, causándole al niño dolores de barriga. No te preocupes, los cólicos suelen desaparecer espontáneamente a partir de los tres o cuatro meses de edad, pero sí debes saber cómo tratar esos dolores en su momento. Para ello, dale un masaje a su barriguita en el sentido de las agujas del reloj. En casos más graves, no dudes en consultar con su pediatra.

La mamás trabajadoras, notarán también que sus bebés comienzan a despertarse con más frecuencia cuando su mamá regresa al trabajo después de la baja por maternidad. La razón es obvia, el bebé extraña a su mamá, lo cual afecta su estado de ánimo. Hay que tratar de informar bien a la persona que se queda al cuidado de nuestro bebé para que ésta siga la rutina a la que le tenemos acostumbrado, principalmente el horario de las tomas y el sueño.

Rivalidad entre hermanos

Ser padre es una tarea compleja, y uno de los retos a los que debemos enfrentarnos cuando tenemos más de un hijo o hija, es el educarlos como buenos hermanos.

Evita fomentar la competencia. Es una gran tentación comparar a los niños. El clásico “¿Por qué no eres más como tu hermano?” puede herir sentimientos. En su lugar, enfatiza los puntos fuertes de cada niño: “Iván, estoy tan orgullosa de que ya sepas leer tú solito…” y “Raquel, qué feliz estoy de tener una hija que baila tan bien”. Alábalos y recompénsalos al mismo tiempo, siempre que sea posible.

No pretendas una eterna igualdad. Así es, leíste bien. Cuando los padres, con las mejores intenciones, intentan tratar a sus hijos con igualdad, pueden crear más problemas que soluciones. En su lugar, trata a tus hijos como personas individuales. Surgirán momentos en los que uno estará, por ejemplo, preparado para tomar clases de fútbol, mientras que el otro quizás sea demasiado pequeño. Lo importante es hacerles entender que harás lo más justo para ambos, y eso es lo mejor que puedes hacer.

Desalienta a los chismosos. Cuando tu hijo o hija corren hacia ti para contarte que su hermanito no está haciendo la tarea o que está jugueteando con tus cosas, dile que no te interesa saber lo que su hermano está haciendo. Si en cambio quiere hablarte de lo que él o ella está haciendo, escúchale con calma. Déjale claro que no te gusta que uno de ellos esté tratando de meter en problemas al otro. Por supuesto, existe una clara excepción: si alguno está en peligro, se hiere o está hiriendo a alguien, entonces sí es imperativo que se comunique contigo.

Juzga y establece límites cuando sea necesario. En general, evita involucrarte en las discusiones de tus hijos. Ignora las pequeñas peleas y anímalos a resolver sus problemas entre ellos, de manera razonable. Si las emociones escalan y ves que se aproxima la ira o el llanto, probablemente necesitan tu ayuda, aunque debes ofrecerla para mejorar la comunicación entre ellos. Escucha a ambos exponer sus quejas o posiciones, resúmeles el problema esencial y ofréceles la posibilidad de dar soluciones. Quizás incluso desees dejarlos a solas por un momento, conversando acerca de esto. Si no funciona o los niños están demasiado irritados como para solucionar las cosas por sí mismos, dales media hora por separado y trátalo de nuevo.

Por supuesto, habrá ocasiones en las cuales obviamente será culpa de uno de ellos. Si es el pequeño, llévalo aparte y trata de explicarle que hay ciertas reglas que deben respetarse.

Háblales de los sentimientos. A veces hablar con tus hijos sobre los sentimientos es suficiente para terminar una discusión. Comienza el diálogo diciendo algo como “Sé que hiere tus sentimientos cuando tu hermana no te deja ir a nadar con ella”. Anima a tus hijos más pequeños a hablar sobre sus sentimientos. Recuérdales que tú también fuiste niña y tuviste esos mismos sentimientos.

Establece límites sobre las cosas personales. No esperes milagros, pero puedes evitar muchos conflictos designando un lugar especial para las pertenencias de tus hijos (por ejemplo, una estantería para cada uno). Diles que antes de tocar la estantería de su hermanito, deben pedirle permiso. Ayúdales a crear signos con el nombre de cada uno y un cartelito del estilo de “Por favor, no tocar sin permiso”. Incluso si todavía no pueden leer, será un gran comienzo para los pequeños de la casa a la hora de establecer límites sobre qué se puede y qué no se puede tocar. Si tus hijos tienen edades similares, siempre se evitan conflictos cuando les consigues juguetes similares a ambos. No obstante, los juguetes diferentes te ayudarán a enseñarles la importancia de compartir.

Reparte premios. Cuando tus hijos deben pasar mucho tiempo juntos (como por ejemplo en un viaje en auto), trata de establecer un sistema de premios. Divide el trayecto en etapas, garantizando puntos por cada hora de buen comportamiento. Los puntos pueden servir para conseguir algo que ambos disfrutarán, algo como entradas a un parque de diversiones. Te sorprendería lo cooperativos que se mostrarán tus hijos cuando tienen a la vista un premio.

Divide y vencerás. Los hermanos tienden a pasar por períodos en que son los mejores amigos y otros en que son grandes enemigos. Cuando se enfrentan constantemente, divídelos para reducir la tensión: uno puede pasar el día con mamá, mientras el otro sale con papá.