Aprender inglés leyendo el periódico.

Bueno, no es un periódico tradicional. Es on-line. Y tampoco está únicamente pensado para dar noticias. Lo mejor que tiene Voxy es que ofrece la posibilidad de aprender inglés, subrayando palabras o frases que después lee en voz alta si haces clic sobre ellas. El concepto es interesante y, sobre todo, agradable, ya que dejas de lado el sufrimiento de aprender inglés con un método estricto y aburrido, algo que a lo largo de los años ha sido la meta de muchos cursos.

El servicio está disponible a través de Voxy.com e incluye acceso a noticias y audio de manera gratuita, además de cursos cortos de inglés basados en situaciones de la vida cotidiana. Si te animas a suscribirte, el precio es apenas $4 al mes, aunque si contratas un año te sale por $2 mensuales. Básicamente nada. El servicio de pago, premium, ofrece lo mismo que el básico, pero también incluye juegos para el aprendizaje, mensajes SMS para que puedas practicar el inglés en cualquier momento y lo que denominan Learn Social.

 

Diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”.

 

En más ocasiones de las que debería, me encuentro con frases donde, quien las escribe, confunde la ortografía de “hay”, “ay” y “ahí”. Con la popularidad creciente de Facebook, Twitter, e-mails y mensajes de texto, los errores (y horrores) ortográficos se hacen más patentes.

 

 

 

 

¿Cuál es la diferencia entre “hay”, “ay” y “ahí”?

 

“Hay” proviene del verbo “haber”, en tercera persona del singular:

–       Hay manzanas.

–       Hay cinco personas.

–       Aquí hay mucho ruido.

También implica un deber o necesidad:

–       Hay que ir. (Tengo que ir.)

–       Hay que verlo para creerlo. (Tengo que verlo para creerlo.)

–       Hay que viajar temprano. (Tengo que viajar temprano.)

 

 

“Ay” es una interjección que normalmente se emplea para denotar dolor o aflicción:

–       ¡Ay qué daño!

–       ¡Ay de mí!

–       ¡Ay si te agarro! (en esta ocasión como amenaza).

 

“Ahí” es un adverbio de lugar, y es más fácil de reconocer ya que su pronunciación cambia. En esta palabra, el acento está en la “í”, a diferencia de las anteriores:

–       Ahí te quiero ver.

–       No te muevas de ahí.

–       Ahí yo no me meto.

 

 

Truco: una frase que les ayudará a recordar: Ahí hay un hombre que dice ¡ay!

 

Diferencia entre los Términos Hispano y Latino.

A menudo surge la duda entre cuál es la palabra correcta, Hispano o Latino, así como Hispanoamérica o Latinoamérica. En ocasiones se usan como sinónimos, cuando en realidad existen diferencias entre los distintos términos.

 

Hispano e Hispanoamericano

 

El vocablo Hispano proviene de Hispania, término acuñado por los romanos en el año 197 a.C. para referirse a la Península Ibérica, la cual engloba tanto España como Portugal.

 

No obstante, la palabra Hispano tiene más de una acepción:

 

–       Perteneciente o relativo a Hispania.

–       Español.

–       Perteneciente o relativo a las naciones de Hispanoamérica.

–       Perteneciente o relativo a la población de origen hispanoamericano que vive en EE.UU.

Por tanto, un español, mexicano, colombiano o venezolano se consideran hispanos, si bien únicamente los tres últimos serían, además, hispanoamericanos, ya que pertenecen también a los países de América.

 

En el sentido estricto, un portugués se consideraría igualmente hispano, dado que procede de la región de Hispania, al tiempo que un brasileño es hispanoamericano.

 

Latino o Latinoamericano

 

Por definición, el término latino hace referencia a las personas o pueblos del Lacio, en el centro de Italia. En toda la extensión de la palabra, incluye a todo lo relativo a la lengua latina y sus derivadas como el español, portugués, italiano, francés, etc.

 

Por tanto, se identifican como latinas aquellas personas naturales de los pueblos de Europa y América cuyas lenguas provienen del latín. Latinoamericanos, en cambio, son únicamente aquellos que pertenecen a los países de América colonizados por naciones latinas, es decir, España, Portugal o Francia.

 

El Spanglish: una influencia creciente en EE.UU.

En la mayoría de países de habla hispana se emplean constantemente vocablos del idioma inglés, ya sea originarios o adaptados. Eso también sucede en países cuyas lenguas oficiales son otras, pero que se han visto invadidas por la preponderancia del inglés, incluyendo en el habla coloquial (y en algunos casos incluso oficial) diferentes palabras provenientes de este idioma.

Lo que es digno de recalcar es el uso extenso que se hace de un híbrido, el spanglish, en EE.UU., donde tiene predominancia en casi todos los ámbitos donde se encuentran grandes núcleos de población hispana.

El spanglish es un fenómeno cuyo nacimiento ronda, según muchos autores, los años 60. No es hasta principios de los 70 que se tiene constancia objetiva de su uso frecuente, recogido en el Dictionary of American Regional English. Por otro lado, hay quien le otorga un nacimiento prematuro desde poco antes de los 50, siendo su cuna Puerto Rico.

Los lazos del país caribeño con EE.UU. son la base fundamental para que se genere la mezcla de idiomas, ya que la influencia norteamericana en la “Isla del Encanto” es notable. De hecho, ya son reconocidas por la Real Academia de la Lengua Española palabras tan curiosas como “zafacón” (Puerto Rico y República Dominicana. Recipiente para recoger las basuras.), cuyo origen está en las palabras en inglés “safety can”, cuya pronunciación literal desembocó en este nuevo sustantivo.

Es notable mencionar también que ya hay autores que emplean el spanglish para escribir sus libros, así como también existen varias películas en este “idioma”. No es un fenómeno frecuente, pero sí un claro indicativo de que el spanglish se va abriendo camino cada día más.

Traducción automática de inglés a español y viceversa

¿Nunca han estado en una situación en que han querido saber el significado de una frase en otro idioma y han recurrido a programas informáticos para obtener una respuesta? Si bien es sabido que este tipo de software no suele ser fiable al 100% -de hecho en ocasiones los resultados suelen ser desastrosos-, también es verdad que hoy en día el sistema se ha perfeccionado hasta niveles sorprendentes.

Uno de estos sistemas es el que sigue Google, avanzando con la tecnología y proporcionando un traductor propio que, además de bastante acertado, es gratuito. Dos excelentes razones para que lo prueben.

El Traductor de Google ofrece una amplia variedad de idiomas, incluyendo obviamente el inglés y español, cuyas traducciones pueden hacerse indistintamente del uno al otro.

Personalmente, siempre he sido bastante escéptico en torno a las traducciones hechas por computadora, aunque he de admitir que al probar este traductor me sorprendieron sus resultados. Su utilidad probablemente no va más allá de rápidas traducciones para aquellos que no dominan un idioma y quieren una simple aclaración superficial, pero también se trata de una herramienta para que, aquellos que sí lo dominan, puedan conseguir una primera aproximación a la traducción y retocarla con el fin de pulirla o perfeccionarla.

Cuidado con las traducciones automáticas

Eso sí, aclaremos una cosa para evitar equívocos: las palabras “traducción” y “automática” difícilmente deberían ir juntas en una frase. Pretender que una máquina, por muy perfeccionada que esté, perciba –y conciba- toda la profundidad del lenguage, es una tarea inimaginable en este momento.

Habiendo aclarado esto, nos replanteamos el uso de este tipo de programas informáticos, los traductores automatizados, y su potencial uso para aclarar dudas puntuales y efectuar traducciones esporádicas con el fin de cumplir un servicio puntual, urgente y, por qué no admitirlo, superficial.

Puntual, porque no puede pretenderse que este software esté a la altura de un traductor profesional, pero en cambio nos facilita la tarea sin mayores pretensiones pero, también sea dicho, sin grandes gastos. Urgente, porque nos resuelve al instante cualquier duda, con mayor o menor acierto. Y superficial, porque sus alogaritmos rara vez conseguirán descifrar los dobles sentidos, el sarcasmo y el sentimiento del lenguage en palabras de los seres humanos.

En otras palabras, no descarten aprender inglés y, cuando hablen español, asegúrense de hacerlo con propiedad, sin olvidar que tienen a su alcance una valiosa y gratuita herramienta: la Real Academia de la Lengua.

Por fin, magicJack en español

Desde que hace unos años se presentara el dispositivo magicJack en el mercado, han sido muchos los que se han beneficiado de sus múltiples ventajas, tales como llamadas internacionales a bajo costo o llamadas gratis a números de teléfono de EE.UU. o Canadá. Todo, a través de internet, lo cual tiene el valor añadido de poder usarlo allá donde tengas conexión, tanto en EE.UU. como en otros países.

El único inconveniente al que se enfrentaban cada día los hispanoparlantes era la barrera del idioma: hasta el día de hoy, el Servicio de Atención al Cliente de magicJack no dispone de ningún tipo de información en español, ni agentes que hablen nuestra lengua. Las implicaciones son obvias, ya que cualquier persona que adquiera el dispositivo tendrá que arreglárselas por sí misma o tratar de desempolvar sus viejos libros de inglés de la escuela.

Afortunadamente, ya existe una Página No-Oficial de magicJack en español la cual, además de presentar una Guía Básica, hace un recorrido exhaustivo por las funciones, requisitos o garantías de magicJack. La página está basada en el sitio oficial de magicJack en inglés, así que ahí podremos saber alguno de los detalles que antes se nos escapaban.

Para muchos inmigrantes hispanos lejos de sus países, el dispositivo magicJack supone un avance que les permite estar conectados constantemente con su familia en sus países de origen. Además, el sistema magicJack tiene una peculiaridad: si bien los números telefónicos que provee son códigos de área de EE.UU. o Canadá, nada impide que una familia o amigos puedan usar dos magicJack para comunicarse entre ellos en otros países, ya que al funcionar a través de la red de internet no depende de nuestra situación geográfica. Por ejemplo, tú podrías estar en Argentina y tu mamá en Perú, pero si ambos tienen conexión a internet y un dispositivo magicJack cada uno, las llamadas seguirán siendo gratis.

Ahora solo falta que magicJack comience a ofrecer códigos de área de otros países, pero eso es algo en lo que todavía no podemos contar. Al menos, en este momento ya dispones de una guía de magicJack en tu idioma: www.magicjack-en-espanol.com

La Real Academia Española a tu alcance

Correo electrónico, mensajes de texto, Facebook, Twitter, MySpace… En esta época en que un gran porcentaje de nuestra interacción social depende de la escritura, es sorprendente la cantidad de personas que cometen graves errores ortográficos y gramaticales.

Muchos de ellos tiene su origen en las prisas y la falta de cuidado al teclear, mientras que otros son fruto de la falta de atención o la ignorancia. En cualquiera de los casos, el resultado suele traducirse en una imagen pobre de quien comete el error, ya sea por despiste o desconocimiento.

Revisa siempre tus escritos.

Desde la comodidad de nuestra silla, en ocasiones no somos conscientes de la repercusión que tienen nuestras palabras en el ciberespacio y cuán grande es su ámbito de difusión, extendiéndose su presencia de forma indefinida en el tiempo. Es por ello que siempre conviene tomarnos unos minutos de más para revisar lo que escribimos, ya sea un simple mensaje de correo electrónico o un cambio en nuestro estatus de Facebook.

Ni que decir tiene que esta recomendación es aún más importante cuando lo que escribimos son notas en un blog. ¿Qué peso tendrán nuestras palabras cuando ni siquiera sabemos deletrearlas o acentuarlas apropiadamente?

Usa los recursos a tu disposición.

Internet pone a nuestro alcance infinidad de recursos para ayudarnos en la árdua tarea de escribir bien. Una simple comprobación en un diccionario on-line nos ahorrará la vergüenza de que alguien nos recrimine nuestras faltas.

Una solución fácil y completamente gratis es recurrir a una institución como la Real Academia de la Lengua Española para aclarar de forma rápida e inequívoca cualquier cuestión.

En su página encontrarás tanto el diccionarios de la lengua española como el diccionario panhispánico de dudas, los cuales te servirán de herramienta infalible. Así mismo, y en el caso de que la duda vaya más allá de una búsqueda puntual, podrás dirigirte a ellos a través de un formulario de consulta en la misma página que te permitirá exponer tus preguntas (las respuestas suelen llegar varios días después).

Así pues, anímate a escribir y trata de hacerlo correctamente, ya que como dijo Miguel de Cervantes Saavedra, “la pluma es la lengua del alma”.

Idiomas sin barreras

En un mundo cada vez más globalizado en que fronteras y nacionalidades se entrecruzan en el universo digital, el uso de diferentes idiomas es algo a lo que frecuentemente los usuarios deben adaptarse. Aprender un nuevo idioma no sólo nos servirá para relacionarnos socialmente, sino también para buscar oportunidades en otros países.

Hace poco tuve la oportunidad de revisar dos cursos de idiomas ampliamente reconocidos: “Inglés Sin Barreras”, dirigido a hispano-parlantes con el fin de que aprendan la lengua inglesa; y “Rosetta Stone” unos cursos de idiomas que abarcan no sólo el inglés o español, sino también idiomas tan dispares como el Farsi o Swahili.

Mi primera impresión sobre el método “Rosetta Stone” fue extraordinaria. Me quedé boquiabierto con la variedad de idiomas disponibles y asumí que podría elegir cualquiera de ellos y aprenderlo de una manera fácil, cómoda y rápida. La emoción no duró mucho. Al rato me dí cuenta de que se trata de un metodo extremadamente simplista, en el que si bien se puede aprender algo de vocabulario y la estructuración de oraciones básicas, carece de una base gramatical y ortográfica sólida. Sólida, claro está, en comparación con la alternativa de la que hablaré a continuación: “Inglés Sin Barreras”.

Obviamente, ustedes pensarán, “Inglés Sin Barreras” sólo dispone de un idioma, mientras que “Rosetta Stone” da soporte a lenguas que hasta ahora era difícil poder aprender por cuenta propia. Cierto. Pero mi punto es el siguiente: más vale aprender bien un idioma que aprender cientos de palabras en idiomas distintos, sin poder siquiera llegar a dominar ninguna lengua.

Si nos centramos en el aprendizaje del inglés, mencionaré que “Inglés Sin Barreras” me sorprendió gratamente al inicio, y mantuvo el interés alto hasta el final. La combinación de DVD´s en los que se simula una clase real es un modo agradable de sentir que uno forma parte de un proceso educativo común, con aciertos y errores en el grupo y un profesor que hace correcciones y comentarios a cada paso. Este material viene apoyado por CD´s de audio, libros y cuadernos de ejercicios. En definitiva, un exhaustivo recorrido por la lengua inglesa de una manera amena y fructífera. Sin duda, recomendable para todos aquellos con ganas de aprender el idioma y el bolsillo para permitírselo.

Eso sí, si quieren “jugar” con un idioma y aprender –porque sin duda algo aprenderán también-, no descarten darle una mirada a “Rosetta Stone”. Siéntense en la computadora y disfruten de cualquiera de sus idiomas a modo de juego.